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10 claves de la resurrección de los Spurs: Gasol, llave defensiva

1. La eliminatoria ha virado hacia el ritmo de los Spurs. “Hemos entrado en su juego, todo más lento. Tenemos que jugar con más energía y tenemos que jugar más rápido”, dice Eric Gordon. Y Mike D’Antoni tiene claro que su equipo solo romperá el candado de su rival con un par de marchas más: “Nos están haciendo jugar lento. Tenemos que ser más veloces: tenemos que jugar muchos más ataques en transición rápida”. Un dato demuestra que tienen razón: en el primer partido los Rockets anotaron 28 puntos en transición rápida, en el segundo 13 y en el tercero, solo 7. Si esa inercia continúa se llevará a los Rockets por delante.

2. Los Spurs han demostrado una enorme madurez para sobreponerse a la lesión de Tony Parker, que no se había perdido ni un solo partido de playoffs desde que llegó a la NBA a través del draft de 2001: 221 seguidos jugados, 213 como titular. Danny Green señaló como clave el liderazgo de Popovich y Manu Ginóbili mientras que Gasol tiró de veteranía: “No hemos permitido que nos afecte la ola emocional que supuso”. En pista, Popovich le dio la titularidad al rookie Dejounte Murray, número 29 del último draft: 20 años solo 23 minutos en playoffs antes de este partido. Solo jugó 14 minutos pero permitió que se mantuviera el rol de los guards suplentes, a la cabeza Patty Mills.

3. LaMarcus Aldridge apareció justo a tiempo. Y con Pau Gasol de vuelta en el quinteto, ambos tienen un +10,4 por cada 100 posesiones en los minutos en los que comparten pista. Con LaMarcus activado, el ataque respira y se estructura más allá de Kawhi Leonard: “Podemos tomarnos nuestro tiempo atacando y eso nos ayuda a estructurarnos también en defensa, a tener más tiempo para reorganizarnos cuando hay que volver a defender”, explica Green. LaMarcus firmó por cuatro años y 84 millones de dólares y con partidos así (desde su llegada, los Spurs están 25-2 si mete al menos 25 puntos) justifica un salario que otras muchas noches parece exagerado: después de 19 puntos en los dos primeros partidos, anotó 26 con un 12/20 en tiros y había sumado más que todos los Rockets (9-8) superado el ecuador del último cuarto. Diez de sus canastas fueron asistidas, tres por Pau Gasol y dos por Kawhi: juego entre frontcourt. Además, puso 4 de los 8 tapones del equipo.

4. Los Rockets tuvieron que tirar mucho de dos, con muchos (10) de esos tiros desde media distancia de los que reniega Mike D’Antoni: 20/50 en lanzamientos de dos, 19/39 en la pintura y 18/60 en lanzamientos totales para 49 puntos todos menos James Harden (43 puntos, 14/28). Eric Gordon, Ryan Anderson y Patrick Beverley, además, se quedaron en un 3/13 en tiros liberados.

5. Los Rockets se han quedado sin llegar a 100 puntos en dos partidos seguidos por primera vez en toda la temporada, algo que no había sucedido en los 88 partidos anteriores. De 126 puntos, 30 asistencias y 22 triples (22/50, 44%) en el primer partido a 96 y 92 puntos con 23 triples totales (23/73, 31,5%) en los dos siguientes. Los Spurs están negando el principal arma a un equipo de récord en Regular Season: 1.181 triples, 14,4 por noche.

6. James Harden solo repartió 5 asistencias. Sus compañeros fallaron muchos tiros pero el engranaje defensivo de los Spurs le negó las salidas habituales que le han convertido en un generador imparable durante toda la temporada. De las cinco asistencias, cuatro fueron para Ariza. En total dio 13 pases que eran asistencias potenciales, muy por debajo de los 21,5 de la temporada e incluso de los 15,1 a los que ha caído en estos playoffs. Produjo 56 puntos entre canastas y asistencias pero sus compañeros no metieron ni un triple (0/8) en la segunda parte. En total, 96,6 de rating ofensivo para los Rockets. El más bajo de los playoffs y el segundo más bajo de toda la temporada: 95,7 en Atlanta el 5 de noviembre (derrota: 112-97). El 48% en true shooting percentage (la cifra que computa todos los tiros de dos, tres y tiros libres) fue la más baja del curso. Hasta ayer era un 48,1%… también contra los Spurs (20 de diciembre).

7. La guerra de estrellas pertenece por ahora a Kawhi Leonard: 27 puntos, 9,3 rebotes, 7 asistencias y 54-57-90% en tiros (de campo, triples y tiros libres) por el 25,3+3,3+8,3 y 40-33-91 de Harden. Kawhi es ahora mismo una máquina casi perfecta: absorbe más del 25 del peso ofensivo (usage) de su equipo con menos de un 10% de pérdidas de balón en esas posesiones y más de un 60% en true shooting percentage. La actuación del alero en esto playoffs está siendo histórica, casi cibernética.

8. La guerra de los banquillos, también. Y habrá que ver qué efecto psicológico tiene eso en Mike D’Antoni, que sufrió en sus Suns del Seven Seconds Or Less a los Spurs de un Popovich que dejó sin anillo a uno de los equipos más revolucionarios de la historia: tres derrotas en playoffs en cuatro temporadas. En total, 18-5 en el cara a cara en partidos de eliminatoria para Pops, que además está 17-5 en eliminatorias en las que su equipo se coloca 2-1.

9. Los Rockets tienen fama de ser un peor equipo defensivo de lo que han sido a lo largo de la temporada: saben que con el caudal que tienen en ataque les basta con ser sencillamente correctos en su aro, y suelen serlo cuando lo necesitan. Fueron mucho más que eso en el primer partido… y mucho menos en los dos siguientes, con James Harden a la cabeza. Un dato lo explica a las mil maravillas: 7 tiros liberados de los Spurs en el game 1, 51 en el 2.

10. Pau Gasol, en eje del ajuste defensivo.Pau Gasol es largo, LaMarcus Aldridge es largo… están impidiendo los alley-oops de Nene y Capela, nos están obligando a tirar suspensiones de media distancia”… Así explicaba Patrick Beverley el callejón, todavía con salida, al que han guiado los Spurs a los Rockets después de la exhibición de estos últimos en el primer partido y la lesión de Tony Parker.

Los Spurs, aunque los mimbres no parezcan los idóneos, cerraron la Regular Season con el mejor rating defensivo (100,9 por el 101,1 de los Warriors) de toda la competición. El segundo mejor rating ofensivo (111,8 de los Rockets por el 113,2 de los Warriors) parecía un emparejamiento infernal para un equipo lento y con problemas en el eje defensivo contra el pick and roll central, el arma de destrucción masiva de los Rockets a partir de un Harden que anota, encuentra al pívot que continúa hacia el aro o castiga las superioridades con pases que acaban en tiradores abiertos. Sencillo, terriblemente efectivo y llevado a su máximo expresión en un primer partido que de repente queda muy lejos. Donde algunos veían a Dewayne Dedmon como solución de emergencia, Popovich (que aseguró que ganar o perder una eliminatoria de playoffs “no podía depender” de un jugador como Dedmon) se puso en manos de Pau Gasol, que volvió al quinteto después de haber entrado desde el banquillo tras su fractura en la mano izquierda.

Popovich orquestó un plan que, de entrada, ha dado a cada jugador un rol más individual para evitar las dudas en las rotaciones defensivas por las que se cuelan de forma letal los Rockets. Después de salir a molestar el inicio del pick and roll de Harden, Gasol tiene como única misión hundirse muy rápido para proteger el aro, evitar una continuación fácil del pívot de los Rockets y reducir el porcentaje de acierto del propio Harden si finalmente trata de acabar la jugada en penetración. La descomunal capacidad defensiva de Kawhi Leonard le convierte en un perro de presa que persigue al playmaker más allá de los bloqueos y el resto de jugadores en pista minimizan las ayudas y rotaciones para evitar que los tiradores (Gordon, Anderson, Ariza, Williams…) acaben inevitablemente liberados.

Popovich ha desconectado una de las fórmulas ofensivas más eficaces de los últimos años y ha colocado a cada uno de sus jugadores en la mejor situación defensiva posible para sus características. En muchos ataques, solo Kawhi y ese Pau Gasol en recuperación hacia el aro parecen intervenir realmente, y es esa falta aparente de actividad la que permite abrochar cada posición de tiro desde la que suelen castigar los Rockets cuando generan una maraña de rivales desubicados y que van siempre un pase por detrás. El pívot ya no queda vendido en el cambio con Harden ni manoteando en ninguna parte para conceder el alley-oop de Capela. Y los tiradores tienen que fabricarse tiros difíciles, desubicados y de porcentaje bajo.

Le toca mover ficha a D’Antoni, que de entrada y como primer paso tendría que multiplicar los pick and roll entre Harden y jugadores distintos al center para volver a hacer pensar a los Spurs… y tiene que conseguir que su equipo vuelva a jugar al galope. De hecho, que juegue más al galope que nunca. Sus jugadores siguen teniendo muchos puntos en los bolsillos, pero la final del Oeste pasa por romper la tenaza de Popovich, sudoku donde muchos (incluido el propio D’Antoni con sus felices Suns) han fracasado. Veremos.



Fuente: AS

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