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1×1 del Atleti: Oblak sostiene a un equipo peligrosamente rácano

Oblak. Decisivo. Hasta el 65′ no tuvo que intervenir con apreturas y fue ante una pelota que llegaba portería desde la rodilla de Godín. Trece minutos después salvó los muebles tirando de colocación y blocaje ante un cabezazo de Paulo que se colaba. Después volvió a responder con seguridad a un disparo de Kike García, antes de hacer la parada del partido. La suya de cada día. Se lanzó felinamente para repeler un disparo de Inui que se metía sin remisión. Ni un error técnico ni de concentración. Volvió a asegurar puntos para el Atlético. Otra vez.

Vrsaljko. A los diez minutos ya había subido dos veces con mucho peligro, dejando un balón franco a Koke en la segunda. La temporada pasada Inui le hizo sufrir muchísimo y salió prevenido. Sin miramientos y sin rubor cuando había que reventarla para frenar el ataque rival. Solvente, serio y aplicado en el trabajo defensivo y de lo más entonado en los mejores minutos del Eibar en ataque.

Giménez. No fue una noche brillante, pero tampoco mereció muchos reproches. Sin errores de bulto, pero sin transmitir la contundencia que otras veces exhibe en los balones laterales. El Eibar cercó la portería colchonera en la última parte del partido con muchos balones desde el costado izquierdo y se echó de menos la fortaleza ahí del uruguayo.

Godín. Agobiado. Con el campo rápido y jugando en tan poco espacio era vital manejar las distancias. El Eibar inició con una tanda de centros al área que templó bien. Se manejó sin estrecheces, pero el Eibar se fue arriba y llegaron las dudas y las montoneras. Ahí perdió algo el control de lo que sucedía en el área, pero tampoco era ya fácil contener las andanadas locales. Encontró su mejor aliado en Oblak, que echó una mano en varios saques de esquina en el tramo final.

Lucas. Ivi salió con la intención de medirle en cada pelota y lo hizo. Aguantó el chaparrón inicial sin descomponerse y sin que Ivi se sintiera cómodo. Poco a poco fue frenando el ímpetu del extremo que, incluso vio la amarilla por protestar. En la reanudación Mendilibar le cambió la pareja de baile dando entrada a Orellana, pero su mayor preocupación fue Enrich en el 65. El ariete le ganó un balón aéreo que casi termina en gol.

Correa. Bullicioso, esta vez más por fuera que por dentro. Nada más empezar pudo abrir el marcador pero no se supo bien si remató o buscó la pelota al segundo palo. Vitolo esperaba en el banquillo y el argentino, además, había recibido esta semana la visita de Sampaoli. Se vació y cuando el Cholo comenzó a verle errático, con pérdidas peligrosas, decidió sustituirle. De más a menos.

Thomas. No era el partido que mejor le viene. Posesiones muy cortas y ataques muy verticales. Ocupó el centro, la posición de Gabi, aportando coherencia en las pocas oportunidades que pudo intervenir. Lo mejor quizá fue cómo consiguió entrar en juego en los últimos 20′ minutos para darle algo de posesión a un Atlético que necesitaba la pelota para sacudirse el dominio local. Pero tampoco fue concluyente y no pudo evitar el agobio de los últimos minutos.

Saúl. Ganador casi siempre en las disputas durante el primer tiempo, ya fuera por tierra o por aire. Se equivocó más de la cuenta con balón en el arranque de la segunda mitad. Sus errores con pelota se fueron sucediendo y el equipo se fue echando peligrosamente atrás. Fue uno de sus peores días.

Koke. A veces la obsesión por el fútbol directo y buscar rápido a sus puntas le hace sumar pérdidas, pero su misión es arriesgar cuando percibe el pase definitivo. Y lo hizo en el 28′, reciclando un despeje local para encontrar con gran panorámica a Griezmann en la acción del 0-1. En el 10′ había estado a punto de marcar él. A diferencia de Getafe, esta vez ocupó la izquierda de partida, echando una mano a Lucas para cerrarle el pasillo por dentro a Ivi. Fue a menos, perdiendo la autoridad sobre el partido y el ritmo que debía haber impuesto.

Griezmann. Inspirado. Antes de atacar el espacio en el gol con mucho instinto y asistir a Gameiro, ya había dado muestras de que estaba muy cómodo. Jugando de primeras y orientando con peligro el ataque cuando le tocaba continuar la jugada. En el 3′ ya le había puesto un balón precioso a Correa. En el 33′, otra vez, encontraba a Gameiro en velocidad, que abusaba de la lentitud de Ramis. La lluvia y en ambiente del norte le sentaron muy bien. Puso la pausa cuando debía y aceleró cuando intuyó la flaqueza rival. Atento siempre para desahogar y mantener la pelota de espaldas. Pudo matar el partido en el 74′ pero Dmitrovic le adivinó la intención en el mano a mano justo antes de ser sustituido.

Gameiro. Observó la debilidad de Ramis en carrera y buscó por allí el demarque que le dejara solo ante Dmitrovic. Dejó un buen par de incursiones en los primeros 20′ hasta que acompañó bien la incursión de Griezmann y definió de forma correcta. Dos goles en la misma semana, dos partidos seguidos viendo portería. Espabilado. El Atlético se echó atrás y el Cholo prefirió sentarle para reforzar la medular.

Suplentes

Carrasco. Entró por un decreciente Correa para volver a afilar al Atlético. Su entrada propició que Koke pasara a la derecha. Se esperaba más de su entrada, primero acostado a la izquierda y, después casi como segundo punta. Nada que destacarle.

Augusto. El Atlético ya sufría cuando el Cholo decidió hacerle entrar para rearmar un equipo que comenzaba a perder duelos y a flaquear. El equipo no encontró tampoco claridad de ideas con él en el eje, pero sí algo de frescura en el cuerpo a cuerpo.

Torres. Saltó al campo, pero no tuvo nada de protagonismo. El equipo ya pensaba solamente en mantener el empate más que en amenazar el otro área. Testimonial.

 



Fuente: AS

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