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A por el voto de la igualdad

La oposición está tomando el pulso a la calle para desgastar al Gobierno. Primero fueron las pensiones, haciendo bandera de una subida en las prestaciones. Ahora, las reivindicaciones feministas para exigir igualdad se han convertido en el nuevo arma para atacar la parálisis del Ejecutivo. Desde la oposición se han venido proponiendo cambios legislativos en este sentido a lo largo de toda la legislatura, una actividad propositiva que se ha multiplicado al calor del clamor popular.

Los socialistas han registrado el último mes dos proposiciones de ley: una este miércoles para garantizar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación y otra a mediados de febrero para combatir la brecha salarial, que se registró al tiempo que se debatía en el Congreso de los Diputados una de contenido similar firmada por Unidos Podemos. Esto generó cierto malestar en la formación morada, que afeó a los socialistas que se podían haber sumado en lugar de competir. La suerte de competición sigue. Ayer el partido de Pablo Iglesias registró dos baterías de preguntas sobre violencia de género y una PNL para la reorganización de los cuidados relacionados con la Dependencia.

Incluso Ciudadanos, que se opuso a las movilizaciones del 8-M, ha dado un giro a su estrategia para atacar al Gobierno, acusándole de «minimizar» la reivindicación. Los naranjas quieren erigirse ahora en líderes de este movimiento, a la hora de convertirlo en leyes, asegurando que en Cs «estamos encantados de liderar ese discurso y ese debate programático, pero necesitamos mayoría».

También el Gobierno respondió ayer a las manifestaciones feministas del 8-M con un balance optimista del resultado de todas sus políticas en materia de igualdad. El resumen del rosario de datos que ayer recordó puede concentrarse en el lema de que nunca ha habido más mujeres trabajando en España que ahora y en la referencia a que incluso internacionalmente se le reconoce a España el quinto puesto en bienestar de las mujeres, según un informe de la Universidad Georgetown, que citó el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros.

Sin embargo, dentro del partido se percibe inquietud porque valoran que ha faltado «sensibilidad» y «unidad de criterio». No se comprende cómo ante un tema tan sensible como éste la dirección nacional no ha preparado una respuesta única y que cortase de raíz la posibilidad de dar «una imagen errónea de sordera ante las quejas y demandas feministas». O que evitase la situación de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, corrigiese a dos de sus «primeras espadas», la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, por defender una «huelga a la japonesa».

En este ambiente, ayer llamaron la atención las declaraciones del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, cuando advirtió de que el 8-M fue un «clamor» que obliga «a tomar nota». Feijóo también subrayó que ese «clamor» no responde a planteamientos políticos o partidarios, y que se equivocarán aquellos que intenten politizarlo. A su juicio, «Gobierno, Congreso, presidentes autonómicos, alcaldes hemos de tomar nota». «Hay que entender el mensaje que se dio en la calle. La conciliación no es sólo una política, sino que también es una actitud».

El barón del Partido Popular más fuerte en estos momentos siempre ha tenido una especial sensibilidad para cuestiones sociales en las que el partido ha dado la impresión de que iba más rezagado o estaba dividido. Y con esta respuesta volvió a dar el paso al frente que ya ejecutó, por ejemplo, cuando se abrió el debate de la maternidad subrogada. En este caso, entiende que el protagonismo del 8-M ha sido de las mujeres de todas las ideologías, porque se han manifestado «nuestras hermanas y amigas», y el partido que intente politizar esas movilizaciones «falta el respeto a las mujeres».

Por cierto, también se ha tomado nota internamente de cómo no se metía en charcos inconvenientes la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quien en vez de declaraciones como las de otras dirigentes o ministras que han sonado distantes con el problema de la igualdad, ella, sin embargo, empatizó con las demandas feministas al denunciar que hasta las vicepresidentas tienen que aguantar a veces comportamientos machistas. «Lo que prueba que todavía falta mucho por hacer».

La respuesta que dio Moncloa al 8-M se sostuvo en el balance positivo de lo que ha hecho el Gobierno del PP en materia de igualdad y en reiterar su compromiso en seguir trabajando en una «lucha transversal». No hay autocrítica de Moncloa ni tampoco oficial del partido, y frente a las preguntas en esa dirección lo que contraponen son las cifras: más mujeres trabajando que nunca, 8,5 millones; más contratos indefinidos, 5,5 millones; seis de cada diez nuevos emprendedores son mujeres; o la brecha salarial ha disminuido en cuatro puntos desde 2012 y está por debajo de la media europea. «El Gobierno está decidido a seguir trabajando». En la misma línea, porque está «dando resultados» y esto hace innecesario que se anuncien planes globales de acción, como los que se están planteando en otros países europeos. «Muchas de las medidas de las que están hablando han sido ya incorporadas a la Legislación española».

La reacción del Ejecutivo es poner en valor sus obras y recordar que desde hace tiempo están además trabajando con los sindicatos para que vea la luz un plan de racionalización y conciliación de horarios. Méndez de Vigo se felicitó de que las movilizaciones del jueves confirmen la concienciación social con la igualdad de género y de que ésta sea por fin una causa que importa a todos los españoles, a las mujeres y a los hombres. Pero Moncloa no las interpreta como un reproche a su gestión y a su política. «Nosotros trabajamos con hechos, aunque algunos prediquen y otros demos el trigo». La falta de reflejos de la que se quejan dentro del PP fue replicada oficialmente por el Gobierno con un discurso de satisfacción por todo lo avanzando hasta ahora en materia de igualdad y de compromiso con la lucha por hacer efectiva la igualdad que reconocen las leyes. «Por vez primera existe en nuestro país un complemento económico de hasta el 15 por ciento en las pensiones de las mujeres que han tenido hijos y del que se han beneficiado 350 mujeres. España cuenta con un pacto de Estado contra la violencia de género respaldado por todas las fuerzas políticas. Más de 2.700 mujeres víctimas de la violencia de género han conseguido un empleo con la ayuda de la red de empresas por una sociedad libre de violencia de género», recordó el portavoz.



Fuente: La Razón

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