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Así descubrieron los humanos que su perro tiene emociones

Así descubrieron los humanos que su perro tiene emociones, gracias a los Beagles

Puede que hubiera excepciones y que determinadas religiones o corrientes de ideas consideraran algún animal en particular como divino o especial, pero, en términos generales, el desprecio que se profesaba hacia toda criatura que no se considerara un hombre era abominable. Sin irnos muy lejos, en 1649, el filósofo francés René Descartes llegó a sostener que los animales eran autómatas carentes de sentimientos y de autoconciencia, y que obraban al igual que una máquina.

El Beagle

El beagle no solo es una encantadora raza de perro, el Beagle fue, en parte, responsable de que actualmente no maltratemos a los perros y otros animales. Porque el Beagle nos demostró que, entre animales y seres humanos, no había tantas diferencias como se había creído. El HMS Beagle fue un bergantín de la clase Cherokee de la Marina Real Británica, y se convirtió en una de las naves más célebres de la historia porque transportó al naturalista Charles Darwin alrededor del mundo en busca de nuevas especies animales.

Ampliando su conocimiento sobre el reino animal, Darwin fue advirtiendo, o más bien sospechando, que todas las criaturas vivas procedían de una misma raíz, y que los seres humanos solo eran monos sin pelo. Sus teorías fueron plasmadas, primero, en El origen de las especies y, más tarde, en La expresión de las emociones, publicado en 1872. En este segundo libro, menos conocido que el primero, Darwin describía a los chimpancés como hoscos, desdeñosos o indignados, o a los monos paraguayos como asombrados, los ocelotes contentos (que expresaban su satisfacción ronroneando). Por primera vez, se retaba la idea imperante de que los animales carecían de emociones similares a las humanas.

Así descubrieron los humanos que su perro tiene emociones

La teoría de Darwin, una de las más respetadas actualmente por la comunidad científica, estuvo demasiado adelantada a su tiempo; no debe extrañarnos el rechazo que suscitó. El mundo, por aquel entonces, era tal y como lo describe Laurel Braitman en su libro La elefanta que no sabía que era una elefanta:

La idea de ver a los animales como máquinas acabó arraigando y duró mucho tiempo, y durante siglos se estuvo esgrimiendo para demostrar la superioridad de la inteligencia, el razonamiento, la moralidad y otras facultades humanas. En el siglo 20 todavía se tendía a tachar de ingenuos o irracionales a los que afirmaban que los otros animales no humanos, al igual que nosotros, también tenían emociones y eran conscientes de sí mismos.

Darwin también cita, en El origen del hombre (1874), a un tal William Lauder Lindsay, un médico naturalista escocés que sostenía que los animales no humanos también podían enloquecer y sufrir otras enfermedades mentales, tal y como había publicado en un estudio de 1871 en la revista científica Journal of Mental Science.

Así descubrieron los humanos que su perro tiene emociones

El lento camino hacia la empatía animal

Del mismo modo que los niños, las mujeres y otros tantos colectivos discrimiandos han ido adquiriendo progresivamente, también pesarosamente, mayor estatus, otorgándoles a todos ellos dignidad, pensamiento, emociones y hasta alma, las décadas de investigación que siguieron a los hallazgos de Darwin fueron la confirmación de que la naturaleza emocional de muchos animales eran similar a la humana. Por ende, este esclarecimiento fue trayendo consigo los primeros atisbos de empatía hacia los animales.

Todos los que tenemos un perro en casa conocemos de primera mano que este puede llegar a enojarse o sentir celos; también conocemos su expresión de tristeza o preocupación. Algunas personas, de hecho, han exagerado el grado de participación consciente de sus mascotas y empiezan a tratarlas como un miembro más de la familia. Por ello existen cosas como Pintofeed, que te permite dar comida a tus mascotas por control remoto a través del smartphone, o los gatos que disponen de su propia app para compartir fotos: Snapcat.

Incluso Leona Helmsley, una multimillonaria neoyorquina a la que consideraban el mal sin fisuras, legó su fortuna de doce millones de dólares a su hembra de bichón maltés, llamada Trouble, es decir, Problema, mientras dejaba fuera de su testamento a sus propios nietos.

Son pocos los animales que se reconocen en un espejo y en esos casos podría discutirse el nivel de autoconsciencia y sufrimiento que son capaces de experimentar. Sin embargo, las especies que ya han superado el llamado test del espejo, como el caso la elefanta Happy, que fue capaz de tocarse repetidamente con la trompa una X blanca que los investigadores le habían pintado en la mejilla izquierda usando su imagen especular, han adquirido de pleno derecho un estatus superior al de los autómatas que describía Descartes (cuya mente, irónicamente, era la verdaderamente autómata en ese sentido).

En nuestro artículo de hoy: Así descubrieron los humanos que su perro tiene emociones, intentamos concienciar aún más a la humanidad de que los animales tienen sentimientos y como tal hay que tratarlos como se merece nuestro mejor amigo…

Fuente: Yorokobu

Sobre Carlos Marcos

Carlos Marcos
Caballa con alma de comercial Junior, polivalente y creativo. Soy extrovertido y proactivo. Me gustan "mis churris", el Marketing online y la publicidad. Soy Community Manager y Colaborador de la Revista Teleindiscreta.

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