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Cousins rechazó una oferta de Washington por cinco años

Kirk Cousins va a cobrar este año 23,94 millones de dólares. Todos ellos son garantizados después de que los Washington Redskins le designaran como jugador franquicia por segunda temporada consecutiva. En los últimos días ha trascendido que el equipo capitalino le hizo una oferta durante el Combine de Indianapolis. Era una propuesta de 20 millones al año por cinco años con muy poco dinero garantizado. Estaba diseñada para iniciarse en 2018 y sumarse a la cantidad que el jugador recibirá tras ser designado franquicia en 2017, de modo que realmente sería un contrato de seis años de en torno a 124 millones, pero en el que el equipo se blindaba de un posible bajo rendimiento abaratando un posible despido. Cousins decidió no aceptarla. Desde entonces, la franquicia no ha hecho ninguna propuesta nueva.

Algunos han definido esa oferta de los Redskins como un insulto hacia Cousins. Con ese contrato, entraría duras penas en el top 15 de quarterbacks mejor pagados de la NFL, teniendo en cuenta que la comparación se haría con acuerdos que en la mayoría de los casos llevan vigentes varios años. Otros creen que el problema no está tanto en la cantidad, que parece razonable, sino en la falta de dinero garantizado. Por poner un ejemplo, el contrato que Brock Osweiler firmó el año pasado con los Texans fue de 4 años, 72 millones y 37 millones garantizados.

Los 49ers siguen en el horizonte

Si Cousins fuera etiquetado como jugador franquicia también en 2018, tendría que recibir en torno a 34 millones de dólares, una cantidad completamente inasumible e inverosímil. También hay rumores de que Kyle Shanahan le ha dicho a Cousins que está dispuesto a esperarle un año para que se incorpore en 2018 a los San Francisco 49ers, pero todos sabemos que en deporte un año es como un siglo, y que lo que se habla hoy normalmente se convertirá en papel mojado dentro de diez meses.

Por el camino, Scot McCloughan, el manager general del equipo, fue despedido con la agencia libre recién comenzada. En un principio de dio por hecho que el problema había sido una recaída de McCloughan en su alcoholismo. Más tarde, se habló de que el auténtico motivo fue su mala relación con Bruce Allen, presidente de los Redskins. Sea como sea, el general manager ni siquiera estuvo en Indianapolis cuando se hizo la oferta a Cousins, y aún no había sido despedido. La sensación desde fuera es que en los últimos tiempos el caos ha campado a sus anchas en las oficinas de Washington.

Todo se tuerce con la primera oferta

Las gestiones de la franquicia en la búsqueda de un contrato de larga duración con Cousins han ido de mal en peor desde el primer día. Ya se torció en las primeras semanas de 2016 cuando le ofrecieron un contrato de 12 millones al año con muy poco garantizado. Esa oferta indignó al jugador hasta tal punto que pocas semanas después ya no estuvo dispuesto a firmar una contraoferta del equipo de 16 millones anuales bastante más razonable, pero solo con 24 garantizados. Desde entonces, el acuerdo ha sido imposible, pero como lo sería en un matrimonio en el que ambos están juntos por interés aunque no se aguanten. Además, Cousins cobró en 2016 casi 20 millones con el tag ¿por qué iba a aceptar menos que eso si había poco dinero garantizado?

El problema en 2017 es el mismo. Cousins no puede aceptar ganar menos de los 24 millones que ya tiene asegurados. Por eso Washington hizo una oferta que empezaría a contar a partir de 2018. ¿Pero por qué va a aceptar ahora esa oferta Cousins si dentro de doce meses puede ganar mucho más en la agencia libre si completa una buena temporada?

Pensándolo bien, y después de ganar 44 millones de dólares en dos años, el quarterback puede permitirse el lujo de arriesgarse a jugar una mala temporada o incluso una lesión grave que dé al traste con su anisado gran contrato de larga duración. Pero lo realizado en 2015 y 2016 juega a su favor.

Un inicio inconsistente

A pesar de todo eso, me sigo preguntando si los Redskins se han equivocado tanto en su valoración del quarterback. Si lo pensamos bien, Cousins fue poco más que un suplente fiable de RGIII en 2012, su primera temporada. En 2013 tuvo que suplir a Griffin durante casi todo diciembre y fue bastante inconsistente. En 2014 consiguió el puesto de titular en la semana 2 tras una lesión de Griffin y lo perdió en la semana 7 para que se lo arrebatara ¡Colt McCoy! después de haber sido un flan en cada partido. Estaba superado por los acontecimientos y la responsabilidad. Parecía que su carrera estaba acabada.

“You like that?” y la tortilla se da la vuelta

Cousins entró en 2015 en su cuarta y última temporada con contrato de novato tras ser elegido por los Redskins en cuarta ronda (pick 102) en el draft de 2012. Sorprendentemente fue elegido titular a pesar de su mal papel en el año anterior. El 25 de octubre jugó probablemente el partido más impactante de su carrera. El que cambió su historia y le dio la vuelta a la tortilla. Después de ir perdiendo 24-0 contra los Bucs, protagonizó una remontada, drive final ganador incluido, para que su equipo se impusiera 31-30 y él saliera del campo gritando “¡¡¡OS HA GUSTADO!!!” a todos los que le quisieron escuchar. La temporada terminó con el equipo clasificado para playoffs, Cousin superando algunos récords del equipo de porcentaje de completos y touchdowns en un partido, y convencido de que recibiría un alto contrato de larga duración. Entonces llegó la oferta de 12 millones y el desencuentro que ha durado hasta ahora.

El año pasado Cousins ha vuelto a demostrar que puede ser un buen quarterback titular en la NFL y se quedó a 83 yardas de las 5.000 de pase. En 2015 consiguió un altísimo porcentaje de completos (69,8) y en 2016 volvió a acercarse a esa cifra (67,0). Es un jugador que protege el balón, con oficio y mucha inteligencia, buenas lecturas y que suple su falta de brazo con mucha precisión. ¿Entonces, por qué sigue dudando los Redskins?

Las dudas de los Redskins

El equipo de Washington ha sentido que le ha ofrecido a Cousins el dinero justo en cada momento. Pero la evolución del quarterback ha ido por detrás de esa cantidad, que se ha quedado antigua de inmediato. Nadie conoce mejor a Cousins que su staff técnico que, sin embargo, parece tener siempre un ‘pero’ para ofrecer al jugador el contrato de un quarterback élite. En mi opinión ese ‘pero’ es la fragilidad mental. Cuando a Cousins no le salen las cosas se achanta. Hace dos años se salía del partido y lanzaba tres o cuatro intercepciones. Ahora tiene muchas más tablas y no provoca una hecatombre, pero sí se borra. Le sucedió, por ejemplo, en el último partido de la temporada pasada ante los Giants, poco antes contra Carolina, o incluso contra Arizona, cuando se estaban jugando los playoffs en una carrera frenética. Su brazo se agarrota, sus pases se acortan, su precisión disminuye y parece un jugador acomplejado. El Cousins de las grandes tardes es un quarterback élite, pero el de las no tan buenas dista mucho de merecer un contrato con tanto dinero garantizado que esclavice a los Redskins. El favor que le hicieron los Browns a los Texans con Osweiler este año no sucede todos los días.

Esa falta de carácter, esa fragilidad mental, justifica que los Redskins tengan tantas dudas a la hora de darle el “sí quiero” a Cousins, por mucho que el jugador lleve más de un año vestido de novia e indignado de que nadie le lleve al altar.



Fuente: AS

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