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Directo: Máxima tensión en la reunión entre Puigdemont y el Govern por la DUI

El presidente del Govern, Carles Puigdemont, lleva reunido desde las 19 horas en el Palau de la Generalitat con todos los consellers de su gabinete y los dos máximos representantes de JxSí en el Parlament, Lluís Corominas y Marta Rovira, han explicado a Europa Press fuentes conocedoras del encuentro.

Citó a su Govern en una reunión informal, no un Consell Executiu extraordinario, un día antes de comparecer ante el pleno del Parlament para explicar su rechazo a la aplicación del artículo 155 y para aclarar si es partidario de declarar la independencia. Las tensiones entre los que están a favor de declarar inmediatemente la independencia y sus detractores marcan la reunión.

De hecho, Puigdemont ha multiplicado a lo largo de hoy sus contactos con diferentes caras visibles soberanistas para analizar los diferentes escenarios a dos días de que el Senado apruebe las medidas anunciadas por el Gobierno del Estado.

Incluso el expresidente catalán y actual senador del PSC, José Montilla, ha acudido esta mañana al Palau de la Generalitat, como también lo han hecho consellers y representantes soberanistas.

Por la tarde, han ido llegando al Palau de la Generalitat los diversos consellers, así como la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, el coordinador organizativo de los demócratas, David Bonvehí, así como la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y el vicepresidente primero del Parlament, Lluís Guinó.

Poco antes, el grupo parlamentario de JxSí decidió trasladar al Govern su deseo de que el pleno del Parlament que empieza mañana apruebe la declaración de independencia de Cataluña, sin contemplar otros escenarios que no sean este.

Esta postura constituye “un mandato”, han precisado fuentes de JxSí, por lo que el presidente del grupo, Lluís Corominas, y la propia Rovira deberán trasladarlo en la reunión que mantendrán ahora con el Govern.

Esta tarde, el vicepresidente, Orial Junqueras, aseguraba en unas declaraciones a la agencia AP que el Gobierno de Mariano Rajoy no les dejaba otra opción que proclamar la república. Sin embargo, cuatro de sus consejeros, Santi Vila (Empresa), Meritxell Borràs (Gobernación), Toni Comín (Sanidad) y Carles Mundó (Justicia) han amagado con su renuncia si se produce la declaración. Al parecer, Santi Vila, que como adelantó LA RAZÓN ya presentó su dimisión preventiva para hacer explícita su oposición. ya ha recogido sus pertenencias del despacho oficial

JxSí ha mantenido esta tarde en el Parlament una larga reunión de más de dos horas que ha servido para que los 61 diputados que conforman el grupo mayoritario de la cámara haya adoptado una postura “clara” y “unitaria” ante el pleno convocado para mañana por la tarde.

Esta postura constituye “un mandato”, han precisado las mismas fuentes, y el presidente y la portavoz del grupo, Lluís Maria Corominas y Marta Rovira, respectivamente, deberán trasladarlo en la próxima reunión que mantengan con el Govern, y que podría ser hoy mismo.

Ha habido unanimidad en JxSí, por tanto, al expresar su voluntad de “hacer efectiva la declaración de independencia” en el pleno, pero en cambio no ha quedado claro si esto implicará votar la declaración de independencia en sí misma, tal y como apuntaba el presidente catalán, Carles Puigdemont, en su segunda carta de respuesta al requerimiento del Gobierno del Estado.

En cualquier caso, la fractura se mantiene en el Govern. Durante más de cinco horas permaneció reunido esta madrugada el llamado «estado mayor del procés» para trazar su hoja de ruta ante la activación del artículo 155.

Las alarmas saltaron en la CUP, que ayer amenazó, como sólo saben hacer los anticapitalistas, al Gobierno de la Generalitat con tomar la calle y, sobre todo, liderarla si convoca elecciones autonómicas. PDeCAT y Esquerra Republicana han optado en las últimas horas por bajar tensión y vestirse de camuflaje tras el presidente catalán. Los primeros, por convicción, los segundos, por estrategia.

La inestabilidad en el Gobierno catalán se evidenció la tarde del jueves pasado, como adelantó LA RAZÓN. La CUP se negaba a tramitar una DUI en el Parlament porque «la gente votó por la independencia el 1-O». Los anticapitalistas apostaban por poner en marcha la Ley de Transitoriedad y convocar elecciones constituyentes. En ese momento, Puigdemont valoró la posibilidad de hacer una DUI por decreto, sin descartar una convocatoria de elecciones. Lo comunicó a sus consejeros y al menos cuatro de ellos se plantaron. Santi Vila (Empresa), Meritxell Borràs (Gobernación), Toni Comín (Sanidad) y Carles Mundó (Justicia) amagaron con su renuncia.

Santi Vila no dudó incluso en presentar una «dimisión preventiva» si se efectuaba una Declaración de Independencia. Las alarmas saltaron en PDeCAT y ERC porque entre los consejeros figuran dos republicanos: Mundó y Comín. Durante dos días, a pesar de la publicación de LA RAZÓN, se puso sordina a la información. Incluso Vila la negó. Sin embargo, la noche del lunes, en la cena anual de la patronal CECOT, el consejero Vila compartió con sus compañeros de mesa las cuitas del Govern y reconoció que le había planteado la dimisión a Puigdemont.

La tensión aumentó el domingo cuando el conseller de Presidencia, Jordi Turull, dijo en RAC-1 que el Gobierno catalán no contemplaba la posibilidad de convocar elecciones. Turull lidera al sector encabezado en el PDeCAT por Marta Pascal, la coordinadora del partido, y el propio Santi Vila. Sus encontronazos son habituales tras el último congreso del PDeCAT en el que Turull tuvo que entregar armas y bagajes ante Pascal. Nunca se lo ha perdonado y aprovecha cualquier resquicio para resolver desavenencias internas.

Las palabras de Turull no gustaron en el partido. Artur Mas, el ex presidente de la Generalitat y actual presidente del PDeCAT, tomó cartas en el asunto –de hecho, nunca las ha abandonado– e intensificó sus conversaciones con Puigdemont para tratar de convencerle de que «preservara la Generalitat ante el 155» convocando unas elecciones. Artur Mas puso voz a la dirección nacionalista y sus movimientos fueron tenidos en cuenta por Puigdemont, que tras sus conversaciones con Mas se ha mostrado dispuesto a comparecer en el Senado.

Esquerra Republicana mantiene discreto silencio. Oficialmente no renuncia a la DUI, pero una convocatoria electoral le daría una alegría. Podría acusar a Puigdemont de flaqueza en la defensa del «procés» para erigirse en el único garante. Ante esta situación, ERC tendría fácil negar una candidatura de país, como le propone el PDeCAT, y ganar por primera vez las elecciones llevando a Junqueras al Palau de la Generalitat. En cambio, si las elecciones se convocan con el 155, ERC tendría harto difícil escabullirse de una «lista de país».

Que el presidente catalán esté reflexivo tiene su explicación. La reunión del Consell Executiu de ayer acabó como el rosario de la aurora. No hubo unanimidad en la hoja de ruta a seguir. Más bien al contrario. Tantas fueron las diferencias, que el consejero portavoz, Jordi Turull, dijo que «el Gobierno daría una respuesta política al 155 contando con los partidos políticos y las entidades». Es decir, como el Govern es incapaz de posicionarse, la respuesta será compartida con los partidos y grupos independentistas.

Las reuniones del sanedrín independentista son como las meigas, no existen, pero «haberlas haylas». Estos días, además del sanedrín se producen múltiples contactos entre los diferentes actores. Puigdemont valora seriamente convocar elecciones de carácter autonómico, aunque se busca una fórmula para evitar el desasosiego del independentismo. Algo así como un artículo común en los programas de todas las fuerzas independentistas y el compromiso de seguir adelante con la independencia si este bloque gana las elecciones.

El presidente catalán, por otra parte, escucha también a los Comunes de Colau, que reniegan de la DUI y del 155 y a los socialistas de Iceta y Pedro Sánchez, dispuestos a ser interlocutores con el Gobierno de Rajoy si Puigdemont convoca elecciones y deja las veleidades soberanistas para mejor ocasión. Con este panorama, es comprensible que Puigdemont esté reflexivo. No es para menos.



Fuente: La Razón

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