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El independentismo recula y modera su mensaje: de la DUI al «no estábamos preparados»

Que el independentismo catalán ha comenzado a moderar el tono de su discurso es más que un hecho. Los principales líderes catalanes, empezando por el propio expresidente Carles Puigdemont, han empezado a echar al freno en sus declaraciones y a matizar sus palabras, al menos de puertas para fuera. De hablar en nombre “del pueblo catalán” y asegurar que no hacían otra cosa que cumplir con “el mandato de los catalanes expresado en las urnas”, en referencia al resultado del referéndum ilegal del 1-O, ya se empiezan a escuchar palabras con un cierto sentido autocrítico. Así, ayer el Puigdemont, en una entrevista al periódico belga “Le Soir” admitía que una solución diferente a la independencia es «posible»; también ayer el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, admitía que el Govern “no estaba preparado para hacer efectiva la declaración de independencia”, ante un Estado que ha calificado de “autoritario” y que, ha apuntado, no tenía “límites para aplicar la represión y la violencia”.

Hoy mismo, el portavoz parlamentario del PDeCAT, Carles Campuzano, ha asumido que los partidos secesionistas en Cataluña necesitarán «más tiempo» para «reforzar “las mayorías proindependencia y deberán, además, “acompasar sus ritmos” a la realidad de los hechos.

En los pasillos del Congreso, Campuzano ha apuntado que si hay alguna “lección” que las fuerzas independentistas deben aprender de lo vivido en Cataluña en los últimos años, es que se va a necesitar “más tiempo” para “reforzar” las mayorías sociales que les acompañen en ese objetivo.

En este sentido, el diputado catalán ha puesto en valor que ahora los miembros del Govern cesado hagan “cierta autocrítica” sobre su papel en el ‘procès’ catalán.

Por su parte, el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, ha dicho hoy que en Cataluña no hay aún una mayoría social que quiera independizarse de España: “todavía no somos independientes porque no ha existido una mayoría de catalanes que así lo hubieran querido”, ha dicho.

Tras apuntar que “no sabe cuándo” habrá esa mayoría, Tardá ha animado a los independentistas a ser “perseverantes” con su objetivo.

A poco más de un mes para las elecciones catalanas del 21D, el portavoz de ERC ha hecho hincapié en que “Cataluña será independiente si hay una voluntad mayoritaria y perseverante de los ciudadanos de Cataluña en querer ser independientes” y en que “si esta mayoría no existe, nunca lo será”.

Por otro lado, ha apuntado que unas eventuales elecciones autonómicas convocadas por el presidente de la Generalitat cesado, Carles Puigdemont, hubiesen generado una “ola de frustración” en la población, por lo que ha apuntado la necesidad de no caer en el “maniqueísmo” de decir que una opción era válida y otra no.

Ha responsabilizado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de haber frustrado esta convocatoria electoral por parte de Puigdemont ya que no garantizó que a cambio de las elecciones hubiesen liberado a los presidentes de la ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

Ha defendido que las decisiones que tomó el Govern fueron las “adecuadas” en cada momento si el objetivo era “ser fiel al mandato”, y ha añadido que en la hoja de ruta de Junts pel Sí no se tuvo en cuenta la “violencia del Estado” porque así la hubiesen “legitimado”.

Sobre el camino que debe seguir el independentismo ahora, ha sostenido que lo primero debe ser “reinstaurar la democracia” y construir una hoja de ruta en la que se refleje que el camino a la independencia será más largo.

Otro que también ha hecho hoy declaraciones en esta línea ha sido el exconseller de Salud Antoni Comín, que ha afirmado que un proceso hacia la independencia requiere un trayecto “más largo” que el proceso soberanista que ha desembocado en la declaración de independencia por parte del Parlament.

El conseller, que está en Bruselas, lo ha dicho en una entrevista de RAC1, en la que ha reconocido que desde el Govern se había insistido en la parte del relato “más épica, más bonita” y no en la parte “más inquietante”.

“Estábamos preparados para otro escenario diferente, nos preparábamos para otra guerra, que eran las estructuras de Estado”, ha revelado Comín, que ha apuntado que el Govern no esperaba la reacción “represiva” del Estado, argumento similar al usado ayer por Sabriá.

Incluso Artur Mas, el “iniciador” del procès, ha asegurado hoy en el coloquio “Diálogos sobre Cataluña” organizado por el Club Siglo XXI, que es normal que por parte sectores soberanistas se haga “una reflexión” sobre lo ocurrido y si hubo “control de los tiempos inteligente o no”.

Al hilo de todas estas declaraciones, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dicho que ya podían haber asumido antes esos planteamientos porque habrían evitado muchos males a Cataluña, y ha resaltado que lo que Puigdemont y ERC están reconociendo ahora es que han protagonizado el “proceso de las grandes mentiras”.

“No sólo no estaban preparados, es que era imposible”, ha añadido el jefe del Gobierno, quien ha recordado que entre las mentiras de los independentistas estaba que el proceso no iba a afectar a la economía o que iban a obtener el apoyo internacional.

Un mensaje similar fue el que expresaron los miembros de la Mesa del Parlament ante el juez del Tribunal Supremo la pasada semana, que acataron el artículo 155 y dieron a la DUI un carácter simbólico. Según ha confesado Anna Simó en una entrevista a Nació Digital, “dije al juez del Supremo que la vía unilateral es imposible”.

Esta serie de declaraciones se unen al hecho de que todos los partidos políticos independentistas catalanes hayan aceptado participar en las elecciones autonómicas convocadas por el Gobierno para el 21 de diciembre dentro de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. A pesar de declararlas “ilegítimas”, como ha hecho la CUP, todos ellos pasarán por el aro y sus mensajes han pasado de considerarlas poco menos que plebiscitarias, a ir asumiendo que no son otra cosa que unas autonómicas más. De hecho, aunque insisten en que llaman a los catalanes a expresar en las urnas su deseo de independencia, el hecho es que finalmente no ha habido candidatura soberanista unitaria y tanto ERC como la CUP y el PDeCAT competirán por separado, disputándose así el voto de los independentistas, por el que también peleará de un modo u otro Catalunya en Comù, el partido de Ada Colau y Xavi Domènech.

También la sociedad catalana más radical ha moderado su actitud beligerante, por más que la manifestación del pasado sábado en Barcelona por la libertad de los “presos políticos” movilizará a cientos de miles de personas. Si cuando Rajoy anunció la aplicación del artículo 155 se temía un estallido social en las calles de Cataluña, poco a poco se ha ido viendo que la normalidad se ha impuesto y que no ha habido ni resistencia pasiva, ni huelgas masivas, ni encierros, ni grandes revueltas.

Los catalanes, más allá de los denominados Comités de Defensa de la República, estaban deseosos de volver a la rutina y dejar de protagonizar los informativos a cuenta del proceso independentista.



Fuente: La Razón

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