El nuevo Barça tampoco puede con el SuperMadrid

El nuevo Barça tampoco puede con el SuperMadrid


Este Real Madrid no se cansa de ganar. La generación dirigida por Pablo Laso sigue sumando títulos a su palmarés y se permitió el lujo de proclamarse por segundo año consecutivo campeón de la Supercopa Endesa tras vencer en una gran final al nuevo Barcelona, que con un importante elenco de estrellas amenaza con dominar Europa en los próximos años… si el SuperMadrid lo permite.

La magia del baloncesto, unida a lo impredecible de los primeros partidos de una temporada, puede provocar que en menos de 24 horas un equipo pase de anotar 116 puntos a quedarse en blanco durante más de tres minutos de partido. Esa fue la salida del Real Madrid en la Supercopa, marcada por una selección de tiro lamentable de Randolph. El Barcelona, por su parte, destacó por la presencia de Mirotic en el inicio, pero más allá de la muñeca del balcánico

De regreso ya a su lista de prioridades baloncestísticas, la maquinaria del Madrid que había rozado la perfección ante Fuenlabrada comenzó a funcionar en la final ante el eterno rival. Circulando el balón una y otra vez y con Campazzo ejerciendo de capitán general, los blancos no sólo lograron empatar a un perdido Barcelona, sino que no pararon hasta no ser ellos los que amenazaban con despegarse en el luminoso.

A ello colaboraron dos de los teóricos secundarios de la presente, un Deck que como ‘4’ desquició a Mirotic en su emparejamiento y Jordan Mickey, un ala-pívot cuya capacidad de intimidación y juego en la zona ha llevado a confiarle al Madrid las llaves de su zona. Entre ambos, y con el acierto de Rudy opositando también a la mención, el vigente campeón llegaba a poner diez puntos de por medio, abriendo un grifo que no se iba a cerrar hasta la llegada del descanso.

Un triple de Llull, un mate ‘putback’ de Mickey o la anotación de Laprovittola, también notable en su estreno. Todo funcionaba en el Real Madrid, que llegó a una máxima de 18 puntos al descanso, finalmente sellada en 15 para el intermedio, que provocó la rendición en muchos culés, mientras los merengues no se confiaban con algunas remontadas dolorosas aún en la memoria.

El Barça amenaza con remontar

Delaney estaba muy solo en un Barcelona sin ideas claras y con Mirotic desquiciado por Deck, pero Brandon Davies apareció al rescate para auxiliar a su compatriota y colocarse con 18 puntos a mitad del tercer cuarto. Lo que parecía el inicio de la fiesta del Madrid se convirtió en un marcador de nuevo apretado tras unos minutos negativos de los de Laso. Con todo, el colchón de los madridistas impedía aún que saltaran las alarmas.

Un triple de Hanga como respuesta a uno previo de Campazzo confirmaba la lógica previa al encuentro y que el Madrid no había podido mantener pese a su sobresaliente tercer cuarto. El supercampeón de 2019 se iba a decidir en el último cuarto.

El Barça, con Higgins recuperado para la causa, jugaba como dominador moral del partido a la vez que el Madrid trataba de reencontrarse entre su desorden y la fragilidad provocada por la carga de faltas de sus pívots. Felipe aparecía como solución de emergencia y experiencia para resistir en ataque y pegar un par de… lecciones de veteranía en defensa.

Llull y Campazzo coronan al supercampeón

La alternativa funcionó para mantener al Madrid al frente y recuperar cierto peso en el partido. El Barça, ya con algo cercano a un quinteto de la muerte en pista, quemaba sus naves en busca de una nueva victoria en una final en casa del eterno rival, mientras Laso manejaba con paciencia y sangre fría su rotación, con Laprovittola jugando minutos de calidad como director.

El balón quemaba y ahí, Sergio Llull se maneja mejor que nadie. En un guion repetido en más de una y dos ocasiones, el menorquín resucitaba después de no cuajar su mejor partido para pasar a liderar el ataque merengue, que tenía a un impresionante Brandon Davies como contrapunto ofensivo al otro lado del aro.

Un triple de Campazzo, merecido MVP del torneo, permitía al madridismo acariciar un título que después de dos ataques frustrados del Barça se convertía en realidad. Con los últimos segundos aún en juego, la euforia se desataba en la grada y el ¡Campeones, Campeones! se hacía notar para homenajear al SuperMadrid de Pablo Laso.




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