Inicio / Vida Sana / El pescado vasco que nació lejos de la ría

El pescado vasco que nació lejos de la ría

En la localidad guipuzcoana de Usúrbil se sitúa el barrio de Aguinaga, aunque sus habitantes lo consideran como un pueblo con su propia identidad. Y de hecho, su tradición pesquera así lo justifica. Por Aguinaga pasa la ría Oria, que durante muchos años fue un auténtico caladero de un producto singular y que allí, junto a esa pequeña población, tenía su punto idóneo para la pesca.

Era la angula, la cría de la anguila. Hoy, un producto exclusivo, de precio prohibitivo. Según informaba la agencia Efe el pasado mes de noviembre, se llegaron a pagar 5.500 euros por 1,25 kilos de angulas en la lonja de Ribadesella, en Asturias, en la apertura de la temporada de pesca profesional de este producto. Cifra que equivale a valorar el kilo a 4.400 euros por algo que, a principios del siglo XX, era utilizado para alimentar a las gallinas.

En ese proceso tuvo una influencia directa el hambre que invadía España a mediados de siglo, durante los años de la dictadura franquista. En aquel punto, la angula era un producto abundante y fácilmente comestible en la zona de Aguinaga, por lo que comenzó a introducirse en la dieta de los habitantes. El éxito era creciente, y el precio también, pero se mantenía en unos niveles en que la angula seguía siendo accesible para la mayoría de los bolsillos en, por ejemplo, fechas especiales como la Navidad. A su alrededor surgieron diversas empresas especializadas en la pesca y tratamiento de la angula. Todas las del entorno de Aguinaga unieron sus fuerzas y fundaron, en 1974, Angulas Aguinaga, hoy una compañía que factura más de 100 millones de euros y cuyo producto principal es La Gula del Norte, que estas Navidades ha cumplido su 25 aniversario en el mercado. Una aparición que fue consecuencia de una necesidad: la de evitar el cierre.

En 1977, la captura de la angula había alcanzado las mil toneladas. La pesca estaba descontrolada y la ría estaba cada vez más sucia. Ya entonces, Álvaro Azpeitia era el gerente de Angulas Aguinaga. Fue testigo de la época dorada del producto, y de su caída. En la década siguiente, la captura descendió hasta los 100.000 kilos de 1989, y su precio, como consecuencia, se disparó. El negocio era insostenible y el cierre se veía cada vez más cerca. Era el momento de tomar decisiones.

Unos años antes, en 1986, Angulas Aguinaga, pese al progresivo deterioro del negocio, recibió un importante premio:el Gold Star de reconocimiento a la eficiencia, que se entregaba en Texas (EEUU).Allí se desplazó Azpeitia, que no sabía que aquel viaje cambiaría su vida y la de su empresa, tal y como cuenta el libro La increíble historia de la gula. El milagro empresarial de Álvaro Azpeitia (Nerea), de Álvaro Bermejo.

En la entrega de los premios, se proyectó un vídeo de una empresa japonesa que transformaba diversas partes del pescado en sucedáneos de marisco, entre ellos las barritas de cangrejo, lo que se conoce como surimi, y que podía aplicarse a todo tipo de variedades. La idea se le quedó grabada, consciente de que la empresa, para subsistir, debía buscar un producto alternativo. La otra opción era buscar otra cría de pescado que pudiera asemejarse a la angula, pero no había otra parecida.

Azpeitia comenzó a trabajar en el proyecto, primero con el CSIC en Madrid, adonde se desplazaba cada fin de semana, pero el sucedáneo no era el ideal. Empezaron entonces los viajes a Japón, donde encontró un socio, Nichirei Corporation, que, debido a la insistencia del empresario vasco, desarrolló el sucedáneo de angula. Esta empresa buscaba abrir una fábrica en España para elaborar sus palillos de cangrejo, pero Azpeitia les convenció para dedicarla solo al sucedáneo de angula, en Irura (Gipuzkoa), que patentó como gula, a partir de las partes más nobles del abadejo de Alaska. Para obtener un kilo de gulas se necesitan cinco de este pescado.

Tras muchas pruebas, consiguió el producto que quería, Angulas Aguinaga se refundó y, en 1991, lanzó La Gula del Norte. Azpeitia cuenta que, antes, dio a probarlo los compañeros de su sociedad gastronómica, que pensaban que era angula de Francia o Marruecos. Hasta que vieron que no tenían ojos. Aquellas primeras Navidades se saldaron con 50 toneladas vendidas. Fue el inicio de un producto que ha ido creciendo en variedades y que hoy es un clásico por estas fechas en las mesas españolas.



Fuente: Cinco días

Sobre Nueva Teleindiscreta

Nueva Teleindiscreta
La Nueva Teleindiscreta llega para ofrecerte de una manera diferente todas las noticias relevantes. Un proyecto de futuro en el que queremos comunicar al mundo en español las noticias de cualquier ámbito.

Ver también

un muerto por cáncer cada dos segundos

El cáncer va a convertirse en la principal causa de mortalidad en los próximos años …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Síguenos en: