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El spa más antiguo del mundo

Entre los límites de Israel y Jordania se encuentra un oasis prehistórico y encantado, conocido por todos como el mar Muerto. Esta piscina natural de sólo 810 km2, posee una característica muy popular: su hipersalinidad, que hace que las personas que se sumergen en ella puedan flotar sin esfuerzo alguno. Además, «esta flotación resulta placentera porque el mar Muerto carece de oleaje y posee una temperatura muy agradable», explica Dolores Pérez, directora de la Oficina Nacional de Turismo israelí en España. Según algunos expertos, tumbarse en esta balsa de sal proporciona un placer particular que descarga articulaciones y columna vertebral.

Quienes acuden a este mar (no hay cifras oficiales, pero la Oficina Nacional de Turismo de Israel apunta que más de seis millones de turistas visitaron el país en 2017), no lo hacen sólo para tumbarse a la deriva, sino también para recibir una «sesión de spa natural». Gracias a su constante evaporación –pues no desemboca en ningún lugar– el mar Muerto produce una alta concentración de minerales y oligoelementos muy importantes para mantener la salud y mejorar la apariencia de la piel: nada menos que 26 minerales en disolución, algunos de los cuales no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Por ejemplo, el bromuro produce unos vapores que otorgan al oxígeno propiedades relajantes y curativas. Expertos de SpaDreams, empresa experta en viajes de salud y bienestar, explican a A TU SALUD que «las sustancias evaporadas y disueltas en el aire liberan las vías respiratorias y resultan especialmente beneficiosas para asmáticos», y prosiguen: «Estas inhalaciones salinas disuelven las mucosidades y son desinflamatorias».

Otros minerales con propiedades poderosas para retrasar el envejecimiento de la piel, según estos mismos expertos, son el cobre –que contribuye a la pigmentación del cutis– o el zinc, que la hidrata en profundidad. El potasio es el responsable de eliminar infecciones y fortalecer las defensas, y el calcio ayuda a limpiar los poros y actúa como antialérgico, tranquilizante y calmante para el picor. Desde SpaDreams han asegurado que «toda esta concentración de minerales también respalda las curas de enfermedades respiratorias, problemas circulatorios, hipertensión y mucho más». Y concluyen que el mar Muerto es «una cámara del tesoro rica en fuerzas curativas. Un paraíso del “wellness”».

Vicente Manuel Leis de la clínica Idelia de dermatología y estética, asegura, por su parte, que el factor clave del mal llamado mar es su contenido en magnesio porque otorga a las aguas propiedades reguladoras de la multiplicación celular: «Se ha podido comprobar que evita la pérdida de agua transepidérmica, mejorando la barrera cutánea». Es decir, el magnesio ayuda a proteger la piel, rebajar las inflamaciones y rejuvenecer su aspecto. «Debido a esas acciones antiinflamatorias, reguladoras de la multiplicación celular y de mejora de la barrera cutánea, las aguas del mar Muerto son beneficiosas para enfermedades como la psoriasis y la dermatitis atópica». Y no sólo eso. «Se ha podido comprobar en diversos estudios científicos, con un número significativo de pacientes, su eficacia en el tratamiento del vitíligo, así como a la hora de combatir el fotoenvejecimiento cutáneo», asegura Leis.

El doctor de la clínica Idelia también recomienda tratamientos basados en climatoterapia y talasoterapia –es decir, el uso del agua, barro y clima marinos con fines terapéuticos–. Ya sólo «la estancia en dicha región supone la exposición a la radiación solar, que tiene de por sí efectos terapéuticos en varias enfermedades dermatológicas –garantiza Leis–. Parece probado que el uso de sales y barros con esa composición de sales podría actuar contrarrestando el daño solar y el fotoenvejecimiento». Tan es así, que el barro antibacteriano de las aguas, llamado peloide, se utiliza para el tratamiento de dolores reumáticos y artríticos, y da a la piel un aire fresco, gracias a su efectivo contenido en complejos antiedad. No obstante, Leis alerta de que este tipo de tratamientos «podría aumentar el riesgo de cáncer cutáneo, sobre todo el carcinoma epidermoide, según algunos estudios», si bien «esta relación no se comprueba en otros trabajos más recientes».

Vicente Manuel Leis también advierte de otras limitaciones, sobre todo acerca de la climatoterapia en el propio mar Muerto. «La principal es la disponibilidad económica y temporal de acudir a esas instalaciones». Otro aspecto destacado es que «la mayoría de trabajos científicos fueron llevados a cabo en Israel o en países del centro y norte de Europa con muchas menos horas anuales de luz solar que España». Leis apuesta por comparar los beneficios de la estancia en el mar Muerto con tratamientos similares llevados a cabo en nuestras costas, «mucho más accesibles» para quien no pueda permitirse el lujo de desplazarse hasta la zona.

PROPIEDADES DE LOS MINERALES

Magnesio: promueve el metabolismo celular, acelera la cicatrización, alivia la piel dañada y la protege de los microbios que causan alergias.

Calcio: equilibra el sebo, mejora la hidratación de la piel, promueve la renovación celular, previene las arrugas y líneas finas.

Azufre: desinfectante natural, purifica la piel, desintoxica el cuerpo, promueve el crecimiento del cabello.

Bromuro: suaviza la piel, alivia los calambres musculares, calma los nervios, repara las células de la piel y revitaliza la tez apagada.

Zinc: combate el acné, protege la piel de las quemaduras solares y los vientos fuertes.

Potasio: reduce la hinchazón de la piel y reduce la retención de agua.



Fuente: La Razón

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