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Embotellan la humedad del aire con un electrodoméstico

Actualmente 2.100 millones de personas todavía no tienen acceso a una fuente de agua segura para consumo. Además, la demanda seguirá creciendo hasta un 30% para 2050, cuando la población cuente con 2.000 millones más de personas. El próximo jueves, 22 de marzo, se celebra el Día Mundial del Agua, una cita con la que la ONU quiere recordar la necesidad de cuidar de uno de los recursos imprescindibles para garantizar la vida. Este año, el mensaje se centra en hallar respuestas y soluciones naturales para afrontar uno de los grandes retos del siglo XXI: asegurar que en 2030 todos los seres humanos tengan acceso al agua.

Para 2025 dos terceras partes de la población mundial se verán afectadas por la escasez de este recurso; las reservas a nivel mundial sólo servirán para cubrir el 60% de las necesidades. La reforestación, la conexión de cuencas, la apuesta por una agricultura más conservacionista frente a una industrial y un mejor aprovechamiento y reciclaje del recurso son algunas de las claves que propone Naciones Unidas.

¿Es posible, incluso, añadir nuevos recursos, crear agua donde no la hay? La respuesta para Enrique Veiga era evidente: la solución estaba en el aire, más concretamente en el vapor de agua existente en la atmósfera. El inventor, que ha trabajado durante décadas en la industria frigorífica, imaginó y diseñó durante años una máquina capaz de solucionar los problemas de suministro en las condiciones más áridas, desde campamentos de refugiados a zonas que hayan sufrido alguna catástrofe natural, etc. «Nuestras máquinas Aquaer son las únicas capaces de obtener agua en entornos con temperaturas de 50º y una humedad relativa de sólo un 11%. Existen otras soluciones, por ejemplo las chinas, pero sólo garantizan el funcionamiento en situaciones ideales, con un 80% de humedad relativa y temperaturas de 30º», explica Juan Veiga, técnico de Aquaer Generator.

Su sistema aplica el principio de condensación. «El contenido en agua del aire, en forma de vapor, es importante aunque aparentemente esté seco, por ejemplo, cuando la temperatura está a 30º C y hay un 60% de, humedad relativa, el aire contiene más de 16 gramos de agua por kilogramo de aire, si se baja la temperatura del aire por debajo del punto de rocío, que es la temperatura a la que empieza a condensar, obtendremos agua semejante a la de lluvia. En nuestro caso lo enfriamos hasta cero grados o más, mediante una instalación frigorífica de apoyo diseñada para trabajar en climas desérticos. Al final es cuestión de recircular más o menos aire para obtener la cantidad de agua potable deseada», explica Veiga. La clave para que el consumo eléctrico sea bajo está en lograr el equilibrio entre meter aire y bajar la temperatura. El aparato es de acero inoxidable lo que permite obtener agua entre 5-12º libre de bacterias, pero lo más sorprendente es que los cálculos en los que se basa el programa informático que utiliza los realizó previamente su inventor a mano y uno por uno.

Aquaer no sólo está concebida para solucionar problemas de escasez en situaciones extremas, sino que han mostrado interés por esta solución varias empresas mineras, grandes consumidoras de agua, que lo ven como una alternativa a canalizar el agua de fuentes lejanas para la explotación de recursos. También se va a utilizar para el embotellamiento, lo que evitará utilizar este recurso de la naturaleza para su venta. «Hay en marcha un proyecto con la ONU para instalar pequeñas unidades familiares de 500 litros para embotellar agua en zonas donde la calidad es escasa», afirma Veiga. También han recibido encargos de particulares que viven en zonas aisladas y quieren desconectarse de las redes de distribución, incluso de las eléctricas, ya que sus dispositivos pueden acoplarse a una instalación de paneles fotovoltaicos. El gasto energético por producir un litro de agua es de 0,01 kWh.

El primer prototipo fue certificado por el Instituto de Técnica Aeroespacial Español en el año 1997 y hace cinco años se terminaron de definir los diseños de sus equipos, que van desde los más pequeños, que obtienen hasta 75 litros al día (el aparato es del tamaño de una lavadora), a los más grandes, capaces de suministrar 15.000 litros cada día y que ocupan lo que un contenedor de 40 pies. Ahora mismo hay unas 40 instalaciones en todo el mundo, desde el desierto de Namibia a Irán o Chile y a partir del 22 inician un «crowfunding» para instalar sus máquinas en un campo de refugiados de Líbano, en el que viven unas 147 personas de origen sirios, casi la mitad niños.



Fuente: La Razón

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