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Un estudiante de Ingeniería pidió a sus profesores que le suspendieran para conseguir la beca que necesitaba para seguir estudiando

Un estudiante de Ingeniería pidió a sus profesores que le suspendieran para conseguir la beca que necesitaba para seguir estudiando.

Abraham Carrera es un estudiante de Ingeniería que acumula matrículas de honor, pero este curso le denegaron la beca. Este gallego de 19 años no cumplía uno de los requisitos de la convocatoria. Como no veía otra salida, inició los trámites para pedir a sus profesores que le suspendieran tres asignaturas que ya tenía aprobadas con el fin de conseguir la ayuda que necesitaba para seguir estudiando.

Sí, han leído bien. Si el curso pasado hubiera suspendido Física I (en la que sacó un 9,9), Química (en la que tuvo matrícula de honor con un 10) y Expresión Gráfica (le pusieron un 7,7), habría tenido derecho a disfrutar este año de la matrícula gratuita y en torno a 3.000 euros anuales.

Un estudiante de Ingeniería pidió a sus profesores que le suspendieran para conseguir la beca que necesitaba para seguir estudiando¿Por qué? Porque el artículo 23.8 de la resolución dictada el 30 de julio de 2015 por el Ministerio de Educación dice que los alumnos que cambian de carrera siendo becarios «no podrán obtener ninguna beca en los nuevos estudios hasta que se acredite la superación en dichos estudios del mismo porcentaje de los créditos que se hubieran superado con beca en los estudios abandonados». En otras palabras, si un estudiante se cambia de carrera, sólo podrá recibir la beca una vez que tenga más asignaturas aprobadas en los nuevos estudios que las que aprobó en los antiguos. Este artículo fue concebido para que los alumnos con poco interés en los estudios no estuvieran constantemente cambiándose de carrera, suspendiendo y, a la vez, recibiendo ayudas públicas.

Pero éste no es el caso de Abraham, que empezó el año pasado 1º de Ingeniería Industrial en la Universidad de Vigo y, a pesar de que hizo un buen curso (8,7 de media) y aprobó con nota las 10 asignaturas, decidió cambiarse a Ingeniería Informática.«No me sentía afín a Ingeniería Industrial. Escogí Ingeniería Informática porque, además de gustarme, me daba la posibilidad de no perderme ningún año académico: entré directamente en 2º», explica.

El estudiante de ingenieria gallego Abraham Carrera saca matrículas de honor, pero este curso le denegaron la beca.

Ambas carreras se parecen, pero no son iguales. Por eso le convalidaron siete de las 10 asignaturas; es decir, 42 créditos. Pero, en el momento de solicitar la beca a principios de este curso, estos 42 créditos de Ingeniería Informática todavía suponían un número inferior a los 60 créditos aprobados en Ingeniería Industrial durante el curso pasado. Por tanto, no le dieron la beca.

«Yo contaba con recibir el dinero, pero no fue así. En noviembre me llegó una carta con membrete del Ministerio y de la Universidad de Vigo en la que me la denegaban porque el número de créditos convalidados era inferior a los aprobados anteriormente. El Ministerio, al redactar su resolución, no tuvo en cuenta que es muy poco frecuente que, cuando cambias de carrera, te convaliden el mismo número de créditos que aprobaste en la titulación anterior. De este modo, se producía el absurdo administrativo en el que, si yo hubiese aprobado el curso pasado sólo las siete asignaturas que me fueron convalidadas en la nueva carrera, que sumaban 42 créditos, en vez de las 10 que aprobé, que sumaban 60, si recibiría la beca. Esta circunstancia fue confirmada por la Unidad de Becas de mi universidad».

Un estudiante de Ingeniería pidió a sus profesores que le suspendieran para conseguir la beca que necesitaba para seguir estudiandoAbraham le dio muchas vueltas al asunto. En su casa pasan muchas dificultades económicas y necesitaba como fuera el dinero. Su padre, auxiliar de farmacia, mantiene a los cinco miembros de la familia (la abuela Maruja incluida) con su sueldo de mileurista. Él vive en Orense porque estudia en el campus que la Universidad de Vigo tiene en esta ciudad y se ve obligado a pagar el alquiler del piso compartido. No puede trabajar porque está volcado en sus estudios y en las clases de por la tarde en el conservatorio. Toca el violín y está en el último curso.

Así que, tras hablarlo con la universidad y bucear en la legislación, encontró la solución: pedirle a los profesores de las tres asignaturas que no le convalidaron el año pasado en Ingeniería Informática que revisaran a la baja sus notas.

«Mediante diligencia puede cambiarse la nota de cursos pasados en un plazo de cinco años», defiende Abraham. «Mi situación era muy injusta, porque, si el año pasado me hubiera esforzado menos y sólo hubiera aprobado 42 de los 60 créditos en los que me matriculé, habría recibido beca. En cambio, me esforcé y aprobé los 60, y me quedé sin ella».

El Gobierno ha rectificado y cambiará la legislación. El ministro ha llamado al joven para pedirle disculpas.

Su historia, no obstante, tiene un final feliz. Cuando este periódico se puso en contacto con el Ministerio para informarle del caso, el departamento que dirige Íñigo Méndez de Vigo reparó en seguida en que el artículo de la convocatoria no tenía sentido.

Un estudiante de Ingeniería pidió a sus profesores que le suspendieran para conseguir la beca que necesitaba para seguir estudiando«La lógica de artículo 23.8, vuelta a recoger en el artículo 29.4, se encuentra en promover que los estudiantes avancen en sus estudios, favoreciendo que se completen los cursos consecutivos para que, de esta forma, se obtenga la titulación, optimizando de esta forma el uso de recursos públicos provenientes de los impuestos de los ciudadanos», explican fuentes de Educación. Recalcan que el caso de Abraham «se trata de una situación excepcional». «No nos había sucedido nunca. Son situaciones poco frecuentes que, generalmente, se revisan en las comisiones de reclamaciones de las propias universidades y, excepcionalmente, en el Ministerio de Educación. En este caso en concreto, y atendiendo las causas específicas y nada habituales que en él se dan, el Ministerio considera que este alumno es merecedor de la beca y se le concederá», añaden.

Y no sólo eso, sino que el Gobierno «revisará la normativa para recoger estos casos excepcionales y evitar situaciones similares en futuras convocatorias». El Ministerio ha contabilizado en toda España otros dos casos como el de Abraham y va a cambiar el enrevesado artículo 23.8 para el próximo curso.

El pasado lunes por la tarde, a la salida de clase, Abraham recibió una llamada de un número que no conocía en su teléfono móvil. Era el ministro en persona. «Me ha dicho que yo tenía razón y que había habido un error, que disculpara las molestias y que mi caso iba a sentar precedente para el futuro, que me quedara tranquilo. La verdad es que me he quedado muy sorprendido», cuenta Abraham, que inmediatamente frenó los trámites para ser suspendido. No ocurre todos los días que un político pida perdón.

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Fuente: elmundo 

 

Sobre Carlos Marcos

Carlos Marcos
Caballa con alma de comercial Junior, polivalente y creativo. Soy extrovertido y proactivo. Me gustan "mis churris", el Marketing online y la publicidad. Soy Community Manager y Colaborador de la Revista Teleindiscreta.

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