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¿Hasta dónde llegaría para recuperar a su hijo desaparecido?

Cuando hace un año Christian Carion estrenó en Francia «Perdido», la angustiosa búsqueda de un padre de su hijo desaparecido, un caso mediático similar estaba en su apogeo en el país galo. Ahora, Carion ha aterrizado en España con la trágica muerte del pequeño Gabriel en todos los telediarios. «Son casos que nos conmueven a todos, y no dejan de producirse, pero esta película no se basa en ninguno concreto. Y, además, la desaparición no es el tema en sí, sino el contexto en el que se mueve un padre que se siente culpable por no haberse ocupado de su hijo y se vuelve loco por intentar recuperarlo», explica el director.

Guillaume Canet, actor fetiche de Carion, es Julian, un hombre que hace tres años dejó mujer e hijo para irse a recorrer mundo por su trabajo. Ahora, con el niño perdido en una zona hostil de los Alpes, siempre nevada en pantalla, apartada de las vías principales de circulación, el padre rastrea las pistas que lo lleven a él. «Julian tiene una educación como la de cualquiera, en la que no cabe la violencia y se funda en el respeto a los otros que nos permite vivir en sociedad –explica el realizador francés–. Pero en esta situación tan particular todo eso salta por los aires y él entra en una fase animal, que no es ya cerebral. Es un perro de caza que busca una huella».

Un desvío en el camino

Carion quiere enfrentarnos a la parte más visceral del ser humano, la que hace saltar las costuras de las convenciones sociales al colocarnos frente a necesidades tan perentorias como recuperar lo nuestro. «Yo no soy juez y no juzgo al personaje, lo que me interesa es explicar su desvío de la normalidad y lanzar la pregunta que me hice al escribir el guión: ¿Hasta dónde llegaría yo por mi hijo desaparecido? Me resultó incómodo escribirla pero al mismo tiempo me gustó: el cine nos permite de manera externa vivir cosas que en principio no nos pasarían, tocar ese lado animal del que hablaba».

Y tan inmersiva es la propuesta de Carion que quiso dotar de verosimilitud al guión con un experimento de rodaje: Guillaume Canet solo recibió dos páginas con información sobre su personaje, pero se le ocultaron las pruebas por las que tendría que pasar: «Lo colocamos en una situación real y lo manipulamos en directo. Él no estaba actuando, estaba viviéndolo. Durante el rodaje –que se realizó en solo seis días– nadie podía hablar con él, solo yo, comía en soledad, le quitamos el movil… Después de unas horas Guillaume ya no se fiaba de nadie y eso era perfecto para el personaje».



Fuente: La Razón

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