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Isabel Buil, directora de Fundación Affinity: “Si el perro y el gato no son objetos y sienten, ¿qué pasa con el pájaro, el toro, el cerdo que comemos…?”

Isabel Buil, lleva cinco años siendo directora de la Fundación Affinity, la entidad de la que procede el único estudio fiable sobra abandono y adopción en nuestro país, porque no hay datos oficiales. Una fundación que también realiza todo tipo de campañas y de estudios sobre el vínculo que tenemos con nuestros animales de compañía.

Amante de los animales, entró a trabajar en la empresa internacional de origen catalán que hay tras la fundación hace una década, y desde entonces es observadora y protagonista de la evolución que, en este tema, está habiendo en nuestro país.


Fundación Affinity es responsable de la que probablemente sea la primera campaña antiabandono de este país, la del mastín en medio de la carretera. ¿Cuánto tiempo ha pasado de eso?

30 años, la fundación nació en 1987, y la primera campaña, justo un año después, fue la de “él nunca lo haría, no lo abandones”. Lo primero en lo que se fijó la fundación fue en el tema del abandono. La situación tenía que ser muy grave cuando la fundación se lo planteó. Es cierto que el tema de los perros en las carreteras en España ahora también ocurre, pero en menor medida.

¿Dirías que las cosas están mejorando en los últimos años?
Creo que sí, la protección elos animales ha aumentado, es cierto que con limitaciones, porque cuando hablamos de código penal o de sanciones administrativas para el tema de maltrato siempre hay unos condicionantes que permien que en muchos casos no se aplique o que esté sujeto a interpreatacion. Pero sí que hay avances recientes en el código penal y en las leyes de protección de las CC AA. Eso antes no lo teníamos.

A mí me da la sensación de que ha avanzado más la sensibilización de la gente que su reflejo en las leyes o en la aplicación de esas leyes. En los últimos cinco años incluso he notado incluso un cambio en el lenguaje. Cuando yo llegué a hablar de vínculo afectivo con los animales no se entendía; en determinados medios de comunicación al decir que los animales eran un miembro de la familia era visto como revolucionario. En las primeras entrevistas me he encontrado que me decían “¡cómo va a ser un miembro de la familia si es un perro o un gato!”. Y eso ahora ya está superado, no nos escandalizamos.

En la calle hay una mayor sensibilidad. Y eso convive con la incoherencia de que hay mucho abandono y mucho maltrato. Nuestros datos muestran un ligero retroceso, pero no vemos un cambio significativo. Sigue habiendo un porcentaje importante de personas que conviven con animales que no establecen ningún tipo de vínculo afectivo con ellos, que los consideran un objeto a su servicio. Nosotros asociamos mucho el abandono a esa ausencia de vínculo afectivo.

¿Qué sería prioritario conseguir para cambiar esa situación?
Hay algo bastante simbólico que ya se está trabajando y que es el cambio del Código Civil para considerar a los animales como bienes muebles. Eso lo primero. Y después una ley nacional de protección animal. Es una asigtanura pendiente que debería ocurrir a corto plazo, aunque hace poco salió una respuesta del PP diciendo que era una competencia autonómica y municipal. Pero eso hay que trabajarlo. Para mí es lo siguiente que tiene que ocurrir. Hay mucho por hacer y una ley nacional no sería la solución, pero sí un avance.

Hay temas culturales de cómo consideramos a los animales con respecto a nosotros, de cosificación de los animales, que deben abordarse desde nuestro punto de vista con medidas legales, impositivas, coercitivas. Podemos y tenemos que seguir educando pero tiene que haber mecanismos que impidan que alguien puedan abandonar o maltratar y quedar impune. Necesitamos leyes para todo el territorio que superen las contradicciones y que esas leyes no se aplican.

¿Qué debería contemplar esa ley de ámbito nacional?
Se tiene que controlar el tema de la compraventa. A nosotros nos gustaría que se eliminara la venta de animales.

¿Te refieres a la venta en tiendas?
En tiendas y te diría que la venta en general. Es una aspiración que sabemos que tenemos muy lejos, que no estamos preparados todavía para ese paso. Sería más a medio o largo plazo. Pero en un corto plazo hay que controlar la venta en tiendas y por Internet y mayores controles a los criadores. Eso lo tendría que incluir la ley, junto con la promoción de la adopción.

¿Qué más debería incluir?
Aspectos de tenencia responsable de los particulares son muy importantes. Obligación de identificar y esterilizar, pero con aplicaciones prácticas. La cuestión es lograr que aplicar la ley de manera firme y constante.

Hay muchas diferencias en España, ¿qué región dirías que podría servir de ejemplo?
Cataluña diría que es la que está más avanzada y aún así hay muchas cosas que tampoco van bien. También en Cataluña hay maltratos y abanonos porque la aplicación de la ley es limitada.

Pongamos el foco en las protectoras. ¿También han cambiado en los últimos años?
Si miramos a largo plazo, desde hace 30 años, hay aspectos de las protectoras que han mejorado, sobre todo hasta antes de la crisis. Surgían protectoras con vocación de profesionalizarse, de hacer bien las cosas, más allá del voluntarismo que todas las protectoras tienen.

Creo que la crisis que empezó en 2007 perjudicó bastante la situación de las protectoras, muchas vivían de la colaboración pública, no solo de los particulares, también de las instituciones, estas colaboraciones, cuando empezó la crisis, se redujeron, en algunos casos muchísimo.

¿En qué deberían mejorar?
Cada vez hay más protectoras que trabajan de una manera más metódica, más ordenada y más profesionalizada. Pero sigue habiendo una tarea importante que hacer en la profesionalización de las protectoras, y eso también pasa por campañas de imegen. La adopción no es una opción mayoritaria en España y a veces la gente no adopta porque le parece que es complicado, que puede traer problemas, que los animales van a estar sucios, no se van a comportar bien, que es algo de segunda… Hay que cambiarlo con campañas de imagen y teniendo determinadas protectoras que sean modelos de conducta, que funcionen muy bien y que sean un ejemplo, con los animales muy bien atendido y unas tasas de éxito en las adopciones altas.

Es complicado gestionar ese voluntarismo no profesional. Y posiblemente lleve bastantes años mejorar la situación, pero hay que aspirar a eso, a que las protectoras sean autosuficientes y que puedan hacer un mejor trabajo, en la recogida de los animlaes, en su cuidado y en su potencial adoptabilidad. Que los animales están allí el menos tiempo posible ne las mejores posiciones antes de pasar a un hogar.

¿Hay algún país al que podamos mirar como ejemplo a seguir?
Cuando miramos otros países sí que vemos cosas que funcionan mejor y decimos “¡que mal estamos!”. Vemos que en Francia o en Portugal ya cambiaron el código civil, en Inglaterra que fueron los primeros en incluir el delito de maltrato, en Alemania la gente adopta y no compra, en Holanda casi se ha erradicado el abandono… Hay ejemplos diversos en distintos países, pero no hay ninguno en el que haya una situación ideal.

Poniendo por ejemplo el caso de los animales abandonados, pues sí que hay animales en refugios. Lo que nos pasa cuando miramos otros países es que vemos temas parciales que son positivos, pero hay muchísima falta de información, de datos. Por ejemplo, respecto al problema del abandono no tenemos conocimiento de que exista en ningún otro país un dato oficial o un dato oficioso como el del estudio que hacemos en España. No lo hay, ni siquiera en los países más avanzados. ¿Cómo puede ser que un problema tan generalizado como el abanono no se recojan datos? En Francia hay una entidad que tiene muchos años de historia y muy fuerte, que gestiona 46 refugios y sí que publican los datos de animales que gestionan y a veces se usa su dato como si fuera de toda Francia, pero no es un dato real porque hay muchos más refugios. Decimos que España es el país que más abandona y no lo sabemos, es el país que tiene datos, y aunque sean unos datos insuficientes porque no participan todas las protectoras y haya lagunas, es el único que recoge de forma evolutiva este problema.

Affinity tiene presencia en muchos países, ¿no se plantean extrapolar el estudio español a algún otro?
El estudio que tenemos es España es muy difícil de replicar en otros países porque parte de la voluntad de las protectoras de colaborar con la Fundación y eso es posible porque se empezó a hacer hace muchos años y la fundación tenía ya entonces una credibilidad. Si tuviéramos que hacer este mismo estudio en otro país o en este mismo país ahora me cuesta imaginar que se pudiera construir, que las protectoras nos fueran a ceder sus datos. A menos que en ese país hubiera un censo de protectoras y que los datos tuvieran que compartirlos con las instituciones públicas y estuvieran coordinados y unidos en algún lugar.

Pero su informe no se elabora solo con datos de protectoras, también participan perreras.

La gestión municipal está controlada en España y supongo que en otros países también y recibimos los datos de los ayuntamientos que gestionan protectoras o perreras. Hay una parte públcia que se podría hacer y tampoco se hace. En España se hace porque la lleva a cabo Affinity.

Por último. Fundación Affinity está centrada en perros y gatos, pero la protección animal va mucho más allá de eso. ¿Dirías que los animales de compañía serán los que abran camino para que también mejoren otras problemáticas?
Esa es una visión bastante pragmática. Es verdad que responde al hecho de que el vínculo afectivo más claro y patente se observa en perros y gatos. Eso nos permite a las personas entender esa necesidad de avance. Es en lo que más fácilmente nos ponemos de acuerdo. Tienes que utilizar algo que todo el mundo pueda entender y a partir de ahí abrir camino para que puedas luego sofisticar el mensaje. Si el perro y el gato no son un objeto y tienen capacidad para sentir, ¿qué pasa con el pájaro, el toro, el cerdo que nos comemos…? Sí, una visión pragmática es empezar por el perro y el gato porque es dónde más fácil es encontrar acuerdos y necesitamos encontrar acuerdos para poder avanzar.

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(GTRES)

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Fuente: 20 Minutos

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