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Junqueras acatará la ley para ser president si Puigdemont se queda en Bruselas

Las fiestas navideñas han puesto un paréntesis en la actividad política catalana tras las elecciones, pero, sobre todo, han puesto sordina a la nueva guerra soterrada que se ha desatado en el independentismo. Formalmente, y públicamente, nadie cuestiona el liderazgo de Puigdemont y nadie pone en duda que el próximo gobierno de la Generalitat será independentista. El ex presidente desde Bruselas ha trazado su nueva hoja de ruta: restitución de su gobierno, formación de un nuevo equipo sin descartar a la CUP y apertura de negociaciones con Mariano Rajoy. Oficiosamente, esta estrategia se cuestiona porque «Puigdemont no puede ser presidente porque está en Bruselas».

Esta cuestión se está poniendo encima de la mesa porque se tiene la certeza que Rajoy no se avendrá a negociar nada, incluida la celebración de un referéndum, y se conviene que Puigdemont plantea esta línea política para recibir un No rotundo y forzar de nuevo la unilateralidad, algo que ni ERC, ni PDeCAT, suscriben. «Ahora toca gobernar», afirman fuentes republicanas. Algo que también se plantea en el seno de Junts per Catalunya. Oriol Torra, diputado electo en la lista de Puigdemont y ex presidente de Òmnium Cultural, fue claro en una entrevista en TV3 al plantear «un proceso de reflexión profunda y pausada», para «repensar estrategias». También en el PDeCAT. A diferencia de Puigdemont que está abierto a alcanzar acuerdos con la CUP, Marta Pascal afirmó en rueda de prensa que el gobierno debe ser únicamente de ERC y PDeCAT y no quieren oír hablar de los antisistema. «Ahora tocan acuerdos más allá de la CUP», dicen en la sede de los postconvergentes. ERC, aunque formalmente para presionar aboga por un gobierno de concentración, entre bambalinas apuesta por un gobierno al 50{fe2702e425ec7488a194966976621fc3ee0e72237fe4d352f4f561176a6de497} –la diferencia de votos con Junts per Catalunya apenas supera los 10.000– que abandone la vía unilateral a la espera de saber «lo que sucede en Madrid, porque Rajoy está débil».

Además, ERC pone el acento en la «imposible» vuelta de Puigdemont. «Si vuelve no podrá ser presidente porque será detenido y no podrá ejercer, y es posible que ni pueda estar presente en la sesión de investidura». Por eso, desde los republicanos se pone en valor a su líder, Oriol Junqueras. «El día 4 de enero es una fecha clave y para acabar con la deriva de locos en seco», en clara referencia a Puigdemont que «va a por todas y por libre». Ese día Junqueras comparecerá ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Fuentes jurídicas consideran que esta Sala no tomará decisión alguna y lo dejará en manos del juez Llaneras que tomará de nuevo declaración al presidente de ERC el día 20. Sea en un momento u otro, los republicanos confían en tener a su líder en libertad antes de la sesión de investidura. Todo lo contrario de Puigdemont que seguirá en Bruselas, o en la cárcel si toma la decisión de volver.

Así nace la «alternativa Junqueras» y lo hace con fuerza. Tanta que desde el PDeCAT se barajan también sus propios nombres como los ex consellers Josep Rull –el que tiene más apoyos en el seno del partido– y Jordi Turull, ambos imputados, e incluso el de Elsa Artadi, la directora de campaña de Puigdemont señalada por el mismo como su alternativa en caso de no decidir no volver. Los republicanos apuestan fuerte por su líder porque les falta banquillo. Marta Rovira, secretaria general de ERC, ha quedado debilitada tras el fiasco electoral y su papel en la campaña, lo que hace emerger a Carles Mundó, también imputado, que aboga sin demasiados ambages en «gobernar» y no forzar máquinas. Aunque desde el independentismo se saque pecho por la victoria electoral y se descalifican los resultados de Ciudadanos como «una anécdota», se tiene conciencia que el apoyo del 47,5{fe2702e425ec7488a194966976621fc3ee0e72237fe4d352f4f561176a6de497} a la independencia es insuficiente y hay que «buscar nuevos escenarios políticos», en referencia a los Comunes, pero también al PSC.

Con este panorama, en el PDeCAT y en ERC, por motivos diferentes, no agrada el papel que está jugando en Bruselas el ex conseller de Salut, Toni Comín. La noche electoral Comín celebró la victoria junto a Puigdemont y su equipo, y estuvo presente en la videoconferencia que mantuvo el ex presidente con su gente en Barcelona. Preguntado por su presencia, Comín tiró pelotas fuera «aquí los canapés están más buenos». Esta gracia de Comín no gustó en los republicanos, pero tampoco en el PDeCAT «Comín se acerca siempre al que más calienta» en referencia a su pasado por Ciutadans pel Canvi de Maragall, el PSC y ERC, y se preguntan «cuánto tiempo pasará para que se pase de bando».

Forcadell no garantiza que repita como presidenta del Parlament

Junts per Catalunya propondrá que Carme Forcadell vuelva a presidir el Parlament de Catalunya, como en la anterior legislatura, cargo que le ha costado a la diputada de ERC varias querellas por desobediencia en el Tribunal Superior de Justicia y la instrucción de una causa por rebelión y sedición en el Tribunal Supremo. Forcadell, que iba en la lista de ERC como número 4 por Barcelona, se encuentra en este momento en libertad bajo fianza de 150.000 euros. Sin embargo, la aludida no tiene decidido aún qué hará a este respecto. Al preguntársele ayer si quiere volver a ser presidenta de la Cámara, sólo respondió: «Es una decisión personal que tomaré cuando sea el momento».
La candidatura de Junts per Catalunya insiste en que su objetivo es «restituir todas las instituciones legítimas catalanas» en idénticos términos que antes de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, lo que supone, sostienen, que se debe restituir la mesa del Parlament. Los miembros independentistas de la Mesa en la anterior legislatura eran Forcadell, Lluís Guinó, Anna Simó y Ramona Barrufet. Las dos últimas no serán diputadas en este mandato.

Por su parte, el secretario general de Ciudadanos (Cs), José Manuel Villegas, ha afirmado que «sería difícil» que su formación pueda apoyar a Carme Forcadell para que vuelva a presidir el Parlament y ha reconocido que el número de escaños surgidos del 21-D «no dan para una fórmula de gobierno constitucionalista» en Cataluña. El secretario general de Cs ha anunciado que su partido se mantendrá «a la expectativa» y dejará la iniciativa a «otros partidos que van alardeando de que tienen escaños suficientes para formar gobierno».



Fuente: La Razón

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