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Las campañas para tirar menos alimentos son ineficaces

Según una investigación de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, las campañas de concienciación para la reducción del desperdicio de alimentos en comedores y bufets tienen una eficacia limitada, a pesar de sus buenas intenciones. Según los investigadores, deben combinarse con otros cambios ambientales para marcar la diferencia.
 

El desperdicio de comida puede ser problemático en los restaurantes de tipo bufet o en los comedores con autoservicio y precio prefijado: los comensales tienden a excederse al servirse la comida.
 

Una forma de frenar este comportamiento es una campaña de reducción de desperdicio de alimentos, una solución de bajo coste para promover las virtudes de la moderación en el autoservicio del bufet. Pero esta investigación, dirigida por la profesora de economía agrícola y de consumo, Brenna Ellison, muestra sus limitaciones.
 

“Para lograr una mayor reducción de desperdicios, las campañas de educación deben combinarse con cambios como la eliminación del sistema de precios prefijados o los productos ya troceados», señala Ellison en un comunicado.
 

Los jóvenes, los que más comida desechan
 

Ellison y su equipo intentaron determinar la eficacia de una campaña de concienciación en un comedor universitario, teniendo en cuenta que los consumidores más jóvenes son los que tienden a desperdiciar más alimentos de media que los adultos. «En general, la industria alimenticia genera una cantidad excesiva de desperdicios, y en los entornos de bufets libres de los campus universitarios, el problema se agrava», apunta Ellison.
 

La investigación se llevó a cabo en los comedores del campus de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, en otoño de 2016. Los desechos de los platos de los estudiantes se recogieron, clasificaron y pesaron para evaluar el impacto de una campaña educativa sobre la cantidad y el tipo de desperdicio de alimentos.
 

«Este estudio es único porque los comensales no fueron supervisados», explica Ellison. «No sabían que sus desperdicios estaban siendo controlados cuando hicieron sus elecciones de alimentos, lo que significa que era más probable que observáramos las conductas alimentarias naturales de los estudiantes».



Fuente: Tendencias 21

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