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Las claves de las eliminatorias del Playoffs en el Oeste

Este sábado llega el momento que todos estábamos esperando, los playoffs. En la Conferencia Oeste no hay otra pregunta que valga: ¿podrá alguien hacer sombra a los Warriors? Sí parece creerlo Damian Lillard, el buque insignia de los Blazers, el primer rival de los californianos. Spurs-Grizzlies, Rockets-Thunder y Clippers-Jazz son los otros cruces en la primera ronda. A continuación, ofrecemos algunas claves de cada uno.

Golden State Warriors (1) – Portland Trail Blazers (8)

1. Otro nivel. Warrios y Blazers vuelven a cruzarse en la batalla por el anillo, aunque más que reducirse, las diferencias entre ambos equipos han aumentado. Con el pase, Portland ha logrado salvar a última hora una campaña con aroma a decepción, mientras que Golden State transmite la sensación de equipo intratable. Pese al pronóstico de Lillard, todo lo que suponga más de un triunfo de Portland será una sorpresa.

2. En plena forma. Los astros se han alineado con los Warriors. Kevin Durant, ya recuperado, llega fresco como una lechuga a la postemporada; Stephen Curry se ha reencontrado con su magia y, aún más importante, con la regularidad en su juego; Klay sigue picando desde el triple; Green marcando la diferencia atrás y el banquillo, con un excelso Iguodala, aportando como hacía tiempo. Eso sí, toca trasladar este sensacional momento a los playoffs.

3. Esperando a Nurkic. La llegada de Jusuf Nurkic a final de mes de febrero supuso un punto de inflexión para los de Oregón. Tras apostar en verano por un Ezeli que ni siquiera ha llegado a debutar, el pívot bosnio ayudó a su nuevo equipo a reencontrarse con su mejor baloncesto. Contar con un pívot capaz de marcar diferencias sirvió a su vez para que Damian Lillard volviese a ser ese demonio capaz de marcar diferencias en apenas unos segundos. Además de una mayor aportación de los Aminu, Harkless, Crabbe y compañía, para soñar Portland se aferra a su backcourt: Lillard-McCollum. Y al ansiado regreso de Nurkic. Su participación en el primer asalto no está aún clara.

Los Angeles Clippers (4) – Utah Jazz (5)

1. Igualdad. Los pupilos de Doc Rivers y Quin Snyder protagonizan el que probablemente sea el cruce más igualado de la primera ronda en ambas Conferencias. En el último lustro este es el año en el que menos se habla de las opciones de los angelinos, una menor presión que puede jugar a su favor. Aunque no olvidemos que son los Clippers, un equipo al que le pasa de todo cuando uno menos se lo espera y que jamás ha disputado una final de Conferencia. Por su parte, los Jazz deben certificar ahora la expectativa puesta en ellos a comienzo de curso. Sustentados en la pareja Hayward-Gobert han conseguido lidiar con la plaga de lesiones que ha afectado los Hill, Favors o Hood, pero no han mostrado aún todo el potencial que se les presupone.

2. Ataque vs defensa. Duelo de estilos: la tercera mejor defensa del curso (Utah encaja 102,7 puntos por cada 100 posesiones) contra el cuarto mejor ataque (los Clippers producen 110,3 tantos cada 100 ataques). Un equipo que cuenta con Chris Paul —otro que tiene ante sí la oportunidad de acabar con su gafe particular en la postemporada—, Blake Griffin, la muñeca de Redick y DeAndre Jordan (vital su duelo en la pintura con Gobert) rebañando balones bajo el aro siempre supone un reto para los equipos rivales. Pero Utah tiene las armas para plantearles batalla y una mejor profundidad de banquillo. Ojo a esta circunstancia, que puede acabar decantando una eliminatoria que se prevé muy larga.

3. Factor cancha. Gracias a su 3-1 en los duelos directos, los angelinos han asestado el primer golpe concluyendo la Regular Season en cuarta posición. Y no tanto por la diferencia que les otorga jugar cuatro partidos en el Staples, sino por el hecho de asegurarse una visita menos a un Vivint Smart Home Arena que alberga a una de las aficiones más calientes de la NBA.

Houston Rockets (3) – Oklahoma City Thunder (6)

1. Harden vs Westbrook. Dos auténticos líderes que opositan a uno de los MVP’s más igualados que se recuerdan. Par bien y para mal (mucho para lo primero), ambos aglutinan el juego de sus equipos. Westbrook, explosivo y eléctrico como ninguno, hace honor al nombre de los Thunder (trueno). Harden, reconvertido a base total bajo la batuta de D’Antoni, cuenta con una facilidad sublime para crearse sus propios tiros. Si uno de los dos consigue rendir a un nivel superior al contrario puede llegar a inclinar la balanza de su lado.

2. Más equipo. Al margen del brutal duelo individual que librarán Westbrook y Harden, la realidad indica que los Rockets son más equipo que los de Oklahoma. D’Antoni, claro candidato a llevarse el premio a entrenador del año, ha rodeado a su superestrella de una pléyade de tiradores que hacen de Houston una maquinaria mortífera muy difícil de derribar gracias a su artillería (14,4 triples por noche). Mientras tanto, OKC ha exprimido al máximo una Westbrook-dependencia que ha generado no pocos debates este curso. Los Adams, Kanter, Oladipo o Abrines (en rol puro de tirador) tienen ante sí una magnífica oportunidad para reivindicar su trabajo.

3. Parciales locos. Houston, por su capacidad para hacer llover triples en un pestañeo, y Oklahoma, porque tiene a esa bestia de la naturaleza llamada Russell Westbrook, tienen la capacidad producir importante parciales en apenas un par de minutos. Armas estas que obligan a no darles nunca por muertos. Algo que ya hemos podido comprobar en los cara a cara de este curso (3-1 para los texanos).

San Antonio Spurs (2) – Memphis Grizzlies (7)

1. Los Gasol, cara a cara. Les hemos visto pegarse y dejarse el alma hasta en 24 ocasiones en la mejor Liga del mundo, pero nunca antes habían medido sus fuerzas en una serie de playoffs. Una batalla fraternal y emocional entre dos superclases capaces de reinventarse con los años: ambos se han convertido en amenazas exteriores a tener muy en cuenta. Marc, en el apogeo de su carrera tras romperse el pie el curso anterior, es el jugador sobre el que pivotan buena parte de las esperanzas de los Grizzlies. Pau, en su rol de líder de la segunda unidad, saldrá desde el banquillo para marcar diferencias.

2. A cara de perro. Los cuatro partidos entre texanos y osos (2-2) en liga regular permiten intuir una eliminatoria jugada a contraestilo (huelga decir que únicamente se llegó a los 100 puntos en una ocasión). En plena orgía de puntos, los Grizzlies han adaptado ciertos matices con la llegada de David Fizdale al banquillo aunque sin renunciar a su seña de identidad: el ‘Grit and Grind’. Una vez más lo fiaran todo a su férrea defensa y al trío Conley-Marc-Randolph en ataque. Los Spurs, mucho más camaleónicos (no hay equipo que mejore su 39,1% en triples), no pondrán reparos a la hora de bajar al barro. Para ello cuentan también con la mejor defensa de la Liga (100,9 tantos por cada 100 posesiones).

3. Kawhi Leonard. El alero se presenta como un factor absolutamente diferencial. Memphis puede plantear trabas para atascar los engranajes ofensivos texanos, pero cuesta imaginarles sacándose un as en la manga que pueda hacer frente a Leonard, un jugador mayúsculo que ha pasado de ganar partidos desde la defensa a marcar diferencias en cada ataque. Tony Allen o el renacido Vince Carter (a los pies del cañón pese a sus 40 años) no parecen capaces de frenarle.



Fuente: AS

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