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Lo que no se puede decir para no ofender… a Díaz

Las declaraciones en las que la ex ministra Tejerina señalaba la diferencia de conocimientos entre los estudiantes de Castilla y León y Andalucía se han tomado en la comunidad como un ataque poco menos que racista cuando la realidad muestra que no sólo en materia educativa, Andalucía figura a la cola de todos los parámetros.

EDUCACIÓN

La historia entre la Junta de Andalucía y el informe PISA es la historia de un desencuentro permanente. La reacción de la entonces consejera, Adelaida de la Calle, a la última entrega, que volvía a colocar a los estudiantes andaluces entre los peor preparados, equivalió al tópico “el profe me tiene manía”, pues el gobierno regional cuestionó la imparcialidad de los evaluadores. Los datos, sin embargo, son demoledores. Tomada una media europea de 500 puntos, los alumnos andaluces figuran muy debajo (483), sólo por encima de los extremeños, otro feudo electoral socialista. Los castellanoleoneses, por su parte, rayan la excelencia con sus 517 puntos y una profesora de secundaria de Sevilla da una idea prosaica para reducir este diferencial. “Tres meses por curso, septiembre, mayo y junio, doy clases en aulas sin aire acondicionado, donde se superan los treinta grados. ¿Hay calefacción en los colegios de Burgos? Y más importante, ¿hay aire acondicionado en los despachos de la Consejería de Educación?”

PARO

Un tópico que enfada a los andaluces es el de su vagancia proverbial… pero sus gobernantes durante los 36 últimos años no han creado las condiciones para que lo desmientan trabajando. La tasa de desempleo, desde hace tres decenios, se mantiene en torno al 25%, con picos superiores al 30% durante la crisis y con comarcas como el Campo de Gibraltar que flirtean permanentemente con un 40%, la barrera del subdesarrollo. En uno de sus discursos institucionales de 2017, la presidenta Díaz vendió como un logro el haber bajado del millón de parados. Ni siquiera el boom del turismo ha aliviado la posición de Andalucía con respecto a las demás regiones, ya que la última EPA la empareja con Extremadura (que tiene el 25,94% frente al 24,74% andaluz) pero señala que es la comunidad donde más empleo se está destruyendo en 2018. Otro baldón para el “gobierno feminista” de la Junta: la tasa de desempleo femenina excede en más de seis puntos a la media nacional.

ECONOMÍA

Hace dos semanas, Andalucía volvió a ser incluida en la relación de regiones más pobres de la UE, de la que había salido momentáneamente tras la ampliación hacia el Este. Para que se entienda: sus parámetros no sólo no mejoran hacia los estándares europeos, sino que descienden hacia los de las comarcas menos desarrolladas de Bulgaria o Letonia. La buena noticia de esta (re) caída al pelotón de los torpes es que Bruselas volverá a librar fondos de convergencia, motivo por el cual recordó cuánto dinero había entregado a los gobernantes socialistas andaluces entre 1986 y 2015: 102.000 millones de euros. Una barbaridad que no ha servido para converger en absoluto. En fin, puede que Hacienda también insulte a Susana Díaz al comunicar en junio que 16 de los 20 pueblos con menor renta per cápita de España, incluidos los nueve que encabezan la lista, están gobernados por ella.

CORRUPCIÓN

El caso ERE, en el que dilucida el destino dado a 800 millones de euros, puede convertirse en la trama corrupta más onerosa de la historia de Occidente. O no, porque esta misma semana hemos tenido noticia de la existencia de un “descomunal fondo de reptiles” cifrado en la quintuplicación de esa cantidad, más de 4.000 millones. El descubrimiento se debe a Pilar Ordóñez, juez sustituta que ha retomado la investigación que su antecesora, amiga íntima de un exconsejero de Justicia de la Junta, había arrumbado en un cajón durante dos años. El modus operandi es sencillo: las maneras de desviar dinero, para regar la red clientelar del PSOE, de la Consejería de Empleo fue exportada al resto de consejerías, a través de una administración paralela en los que los investigadores han detectado decenas de miles de trabajadores contratados irregularmente.

SANIDAD

Susana Díaz denomina al sistema sanitario andaluz “la joya de la corona”, pero la alhaja es más bien bisutería barata. Andalucía es la comunidad autónoma que menos dinero gasta en la salud de los suyos. La Junta desembolsó el año pasado 1.110 euros por habitante y el menor PIB de la región no es excusa porque Extremadura, que lo tiene aún más bajo, es la tercera que más gasto por persona realiza: 1.549 euros, sólo por detrás del País Vasco y Asturias.


Fuente: La Razón

Sobre Ángel Porras

Apasionado en todo tipo de deportes, la cerveza fría y su familia. Locutor de radio por vocación y publicista de profesión. Me gusta escribir y dar las mejores noticias desde bien temprano.

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