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Los gatos reconocen sus nombres

Los nombres de los compañeros
 

Para explorar esta posibilidad, el equipo de Saito repitió el experimento en cuatro hogares con cinco o más gatos. Esta vez, las primeras cuatro palabras que escuchó cada gato fueron los nombres del resto de sus compañeros felinos. El quinto era el propio nombre del gato.
 

Solo seis de los 24 gatos mostraron una reducción gradual en su respuesta física a medida que se leía la lista de nombres. El resto, seguía reaccionando a esas palabras porque les resultaban familiares.
 

Esto podría indicar que la mayoría de los gatos en hogares con varios de ellos asignan a cualquier nombre familiar un significado y la posibilidad de una recompensa. Así, permanecer alerta.
 

Pero los seis gatos que dejaron de prestar atención durante el pase de lista mostraron una respuesta significativamente más fuerte a su propio nombre, lo que sugiere que al menos algunos gatos discriminan su nombre de otros.
 

Reconocimiento señales sonoras
 

Tras realizar otros experimentos más del mismo estilo, los investigadores llegaron a la conclusión de que los resultados proporcionan pruebas convincentes de que “los nombres de los gatos son de especial importancia para ellos», según Jennifer Vonk, psicóloga cognitiva de la Universidad de Oakland en Rochester, Michigan.
 

Pero Bradshaw enfatiza que el estudio no sugiere que los gatos realmente entiendan el lenguaje humano. Lo que muestra es que los gatos pueden discriminar entre las señales de sonido. «Hay un paso gigantesco desde aquí hasta el lenguaje, que tendría que incluir la gramática y la sintaxis», explica.
 

Felinos quisquillosos

No todos los gatos del estudio reconocieron su nombre. Incluso, aquellos que lo hicieron, reaccionaron de una manera tan sutil que hubiera sido fácil pasarla por alto.
 

Los dueños «no deberían sentirse decepcionados con sus gatos si no responden como se espera», apunta Dennis Turner, director del Instituto de Etología Aplicada y Psicología Animal en Horgen (Suiza). De hecho, reconoce que sus propios gatos reaccionan de la misma manera tanto al oír su propio nombre como el de su compañero felino, especialmente a la hora de comer.
 

La experiencia de Okana, por su parte, es que su gato responde a su llamada o no, dependiendo de las situaciones y sus sentimientos. Por eso, la reacción no solo depende de la capacidad del propio gato para reconocer su propio nombre.
 



Fuente: Tendencias 21

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