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Los mossos que ocultaron los fallos en los atentados de Las Ramblas siguen en activo

Los comisarios Manel Castellvi y Mikel Justo Medrano siguen al frente de la Comisaría General de Información (CGI), seis meses después de los atentados yihadistas que se produjeron en Cataluña el pasado mes de agosto, pese los graves falles cometidos, sobre todo en la valoración de los datos y acontecimientos que se producían, y que constaban en documentos oficiales que se intentaron quemar en su momento, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto.

Uno de estos papeles era la alerta que la Central de Inteligencia de los EE.UU (CIA) les había hecho llegar a los Mossos sobre un posible atentado yihadista en Barcelona, en concreto el aviso de que Las Ramblas eran uno de los objetivos principales de los terroristas por la repercusión internacional que tendría un lugar tan emblemático.

Por razones que no se han explicado suficientemente, los responsables antiterroristas no debieron dar mucha credibilidad a la información que se les facilitaba, ya que, en apariencia, no se adoptaron las medidas preventivas necesarias, ni siquiera la colocación de bolardos en la zona señalada. El hecho de que se intentara quemar el citado documento da a este asunto una gravedad a tener en cuenta y que en su momento tendrá que valorar la autoridad judicial.

Asimismo, entre los papeles que iban a ser reducidos a cenizas había otros elaborados por los Mossos sobre los atentados yihadistas, que han sido examinados por la Brigada Provincial de Información (BPI) de la Policía de Cataluña y sobre los que se ha redactado el correspondiente dictamen.

Aunque no se ha revelado su contenido, se supone que se refieren a los dispositivos que se montaron tras el atentado de Las Ramblas, y que fueron burlados por el autor del atropello masivo pese a la «operación Jaula». Y que fue finalmente fue abatido por varios agentes de los Mossos. Según se supo después, había asesinado en su huida a una persona, hecho que no fue aclarado con la suficiente diligencia y que se prestó a todo tipo de especulaciones.

Con todo, uno de los principales fallos, tal y como publicó este periódico esos días, fue no saber interpretar lo que había ocurrido en la casa-okupada de Alcanar, cuando el 16 de agosto hizo explosión, de forma accidental, el TATP (peróxido de acetona) que preparaban Abdelbaki Es Satty., imán de Ripoll y jefe de la célula, y otro de los yihadistas, Youssef Aalla.

Mochilas bomba

Estaba destinado, preferentemente, a la confección de mochilas bomba, cargadas de metralla, que los terroristas harían estallar de forma simultánea en lugares muy concurridos de Barcelona, mientras acontecía el atropello de Las Ramblas. El número de muertos habría superado probablemente los 150 de París, en los atentados de noviembre de 2015.

Lo que era claramente un escenario terrorista, como apuntó la juez que acudió a levantar los cadáveres, los mossos lo convirtieron en una explosión fortuita y, para colmo, no dieron cuenta de los sucedido a los otros cuerpos de la Seguridad del Estado, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía, con bastante más experiencia que ellos en esta materia.

Este dato es fundamental y no se entendió, aunque ahora sí, porque se desconocía la presunta implicación de mandos de la Policía Autónoma en presuntos delitos de sedición para lograr la separación de Cataluña del resto de España. La colaboración con Guardia Civil y Policía, que la fuerza de los hechos les obligó a realizar, parecía costarles en aquellos momentos. Se perdieron durante la tarde y la noche, del 16 al 17 de agosto, unas horas preciosas que tal vez habrían permitido evitar lo que ocurrió después en Las Ramblas de Barcelona y Camrils.

Los culpables son sin duda los terroristas pero la misión de las Fuerzas de Seguridad es no cometer ningún fallo que pueda ser aprovechado por los criminales.

Dicen los expertos que cuando algo empieza mal suele continuar mal o peor y así lo acredita lo ocurrido después, incluidas las ruedas de prensa del encausado Trapero y el entonces consejero de Interior, hoy encarcelado por el 1-O, Joaquín Form. Los mismos expertos señalan que por las prospectivas que han realizado, todo parece indicar que los atentados estaban previstos, una vez estuviese concluida la fabricación del TATP, para los últimos días de agosto. Sólo les restaba comprar las mochilas y hacerse con tornillería como metralla, algo relativamente sencillo ya que estos productos están disponibles en el mercado abierto.

Desde el punto de vista judicial, la Audiencia Nacional está a la esperar de la llegada de las comisiones rogatorias que se han cursado a Francia, Bélgica y Marruecos para ir completando las diligencias. Una de las dificultades con las que se han encontrado los investigadores es que los integrantes de la célula no se comunicaban entre sí a través de teléfonos o redes sociales, sino que lo hacían mediante entrevistas personales, con lo que la vía telemática está agotada desde un principio. Desde el punto de vista de la opinión pública, llamó la atención, sobre todo en la manifestación que tuvo lugar tras los atentados, que no se escucharan gritos contra el terrorismo yihadista, sino una serie de consignas de «resistencia» ante los ataques que habían ocurrido.



Fuente: La Razón

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