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Los secretos de los puros más exclusivos del mundo

Siete años después de culminar la revolución cubana, allá por 1966, Fidel Castro decidió crear una línea de puros habanos con los que agasajar a las personalidades con las que debía tratar. Tenían que ser de la mejor calidad, con las mejores hojas de tabaco y con un gusto elegante que dejase buen sabor de boca. Cincuenta años después, ya como referencia en el mercado, Cohiba sigue conservando los principios con los que se creó:prestigio, exclusividad y artesanía desde la antigua mansión El Laguito, en La Habana, donde se fabrican.

“Es una marca con una imagen única y reconocible por todos los aficionados. Desde sus primeros días y hasta ahora ha estado en la vanguardia de la innovación en producto y en diseño”, afirma Javier Terrés, vicepresidente de desarrollo de Habanos, la compañía nacional cubana que produce Cohiba, además de otras marcas como Montecristo o Partagás. Su punto diferencial frente a otras está en la calidad del tabaco, “la mejor selección de las mejores vegas de Vuelta Abajo, en Pinar del Río, con denominación de origen protegida”. El mejor habano sommelier del mundo en 2014, Miguel Méndez, da más pistas sobre su calidad: “Las hojas son las que mejor incidencia solar y riego tienen. No se eligen las más bonitas, sino las mejores, según su color, su aroma…”. Además, las hojas de Cohiba son tratadas de una manera diferencial:“Se guardan en maderas y se añejan dos años en barril. La madera aporta vainilla y hace que el tabaco sea más elegante y más fino”.

Esto hace que la veintena de vitolas que componen su gama compartan los mismos matices: vainilla, madera, tonos dulzones y especiados… “Otras marcas son más agresivas desde el principio. Cohiba es un tabaco más amigable, es elegante desde el inicio. Además, evoluciona durante su consumo: de las notas avainilladas del principio pasa a un segundo tercio donde se deja sentir el tabaco. En el último tercio, aparecen matices de cacao y torrefacto. El Cohiba te va diciendo cosas a medida que lo vas fumando”, describe Miguel Méndez.

Cohiba es la punta de lanza de un sector, el tabaquero, que es “un pilar cultural, social y económico de Cuba, del que todo el país está orgulloso. Es el cuarto sector económico que más aporta al PIB y emplea a cerca de 200.000 personas”, describe Leopoldo Cintra, vicepresidente comercial de Habanos. El ejecutivo constata que el gusto por el buen tabaco se mantiene intocable, no así la preferencia por los formatos. “Han evolucionado los envases y los tubos, para hacer más cómodo su transporte. También se ha evolucionado en la complejidad de las anillas, para dificultar la falsificación. Además, se demandan cepos más gruesos y longitudes menores, que permitan un tiempo de fumado menor”.

Con tiempo y acompañado

El tiempo es, precisamente, la clave para disfrutar de un habano y, en particular, de un Cohiba. “Hay que disponer de un mínimo de 25 minutos. Que sea un momento especial y relajante, por eso se asocia a las sobremesas”, apunta el experto Miguel Méndez, quien da sus claves para sacar el máximo partido a un Cohiba: “Lo que mejor le va es un espirituoso añejado en madera, ya sea whisky, coñac o ron. También un buen café solo, y acompañarlo de chocolate al 70%, que despierta muchos matices”.

El corte debe realizarse con un cortapuros. Un método para los iniciados es apoyarlo sobre una mesa: el espacio entre esta y la cuchilla da la medida justa del corte, que debe ser seco. El encendido también es clave. Méndez descarta encendedores de gasolina, como el Zippo, ya que aporta “sabores indeseables”, al igual que las cerillas de cera. El encendedor debe ser de gas, a poder ser de tipo torch, con llama permanente.

Si se es más purista, lo ideal es encenderlo con una varita de madera de cedro: “Es más romántico, un ritual”, añade Méndez. Recomienda no tragar el humo, que las caladas sean continuas, y retirar la ceniza quebrándola suavemente contra el cenicero. Y para su conservación, la humedad es elemental:“Deben guardarse a una temperatura de entre 17 y 19 grados y con una humedad de entre el 65% y el 75%. Nunca meterlos en la nevera, los seca. Lo ideal, si no se tiene un humidor, es guardarlos en una caja más grande de cedro, para dejarla con un chupito de agua dentro para dotarle de humedad”.



Fuente: Cinco días

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