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Maldonado: “El estilo de juego sigue siendo irrenunciable”

Salva Maldonado (Barcelona, 13 de abril de 1958) cumple su segunda temporada como entrenador de un Movistar Estudiantes que se encuentra 13º en la clasificación en la Liga Endesa con nueve victorias en 23 jornadas y que este curso disputó la Champions FIBA. La vuelta a los ramireños a Europa tras siete años ausente duró catorce partidos: quedaron eliminados en la fase de grupos. El técnico catalán conversó con As en el Magariños Café antes del duelo del pasado domingo ante el Gipuzkoa Basket.

¿Satisfecho de la temporada?

Los análisis a mitad de temporada hay que dejarlos en cuarentena, pero hemos hecho cosas bien. En la Champions, fuimos a más. Competimos muy bien dentro del grupo más duro y nos quedamos fuera con ocho-seis. Tener balance positivo y quedarte fuera fue duro, pero como experiencia resultó buena. A nivel de juego, en general, hemos sido irregulares. Nuestro estilo (de cara a canasta y buscándola con rapidez), cuando va bien, es fantástico y, cuando va mal, parece que eres muy irregular. Hemos competido bien en la mayoría de los partidos y hemos ido bien hasta el parón. Nos rompió el ritmo, nos desestructuró. Ahora estamos en la línea de reencontrar sensaciones, de ser el equipo que fuimos antes. Con la apuesta que hacemos, tenemos algún punto oscuro…

¿Cuál es ese punto oscuro?

Somos el equipo que más utiliza la línea de tres. Creemos en ello, pero somos los peores de la Liga. Somos débiles y no hemos conseguido, hasta hoy, reafirmarnos para sacar más cosas positivas.

Con ese hándicap, ¿no pensó en cambiar la forma de juego?

No, sigue siendo irrenunciable. Por sentido y porque, también hay que valorarlo todo, nos ha dado 18 victorias (entre Liga y Champions). Desde hace siete u ocho años utilizo la línea y ahora lo hace todo el mundo. En Fuenlabrada, en el último año, pero sobre todo en el Joventut: éramos los que más tirábamos de la Liga. Creemos en eso, porque el baloncesto va así. Ahora, actualmente, ya no es una moda: todo el mundo tira treinta y tantos triples. Lo que no vale decir, el día que no la metemos ni en una piscina, es ‘vamos a cambiar la forma de jugar’. No. De dos no metes 20, 22, 24 tiros ni llegas a 80 puntos. Hay partidos en que los equipos meten solo 14. No vamos a renunciar. Tienes que aguantar que el día que no ganes digan ‘es que tiran mucho de tres’. Eso ya lo tengo asumido.

Tampoco puedes ir cambiando el estilo cada dos por tres: ahora andando, ahora a correr, ahora de tres y ahora de dos… Vuelves loco al equipo. Además, el equipo quiere jugar así, no tengo ninguna duda. Hasta que un jugador lo diga. No ha pasado en los últimos siete años, ni de los que jugaban más ni de los que estaban menos, a posteriori digo. Durante el año sé que no van a decirlo.

Pero para ese estilo, ¿no haría falta un verdadero especialista?

Sí, puede ser un tema de planificación. Si tuviéramos un especialista puro y duro, nos ayudaría. Pero haces los equipos que puedes y esperas que estos se acoplen lo máximo posible. Te haces una estructura, una película y si tienes tres o cuatro jugadores que no cumplen las expectativas y hacen un 26% en vez de un 36%, que es lo que nos pasa a nosotros… Eso no nos debe martirizar ni hacernos cuestionar la forma de jugar. La defensa es nuestro siguiente dolor de cabeza. Debemos conseguir mejores tiros, buscar mejores situaciones abiertas para lanzar, pero sobre todo defender. Ese es el riesgo de los equipos que jugamos “al ataque”. Los partidos, al final, los ganas en defensa. Ahí no hay más vuelta de hoja.

¿El límite del equipo es este? ¿Se podría haber esperado más?

Seguramente sí, pero aún no ha acabado. Confió en recuperar nuestro juego y ganar partidos. El año pasado a estas alturas estábamos un poco peor. Antes del parón no íbamos mal, 9-11 en Liga, pero este nos ha machacado, nos ha destrozado el nivel. ¿Podíamos ir mejor? Eso seguro. Ahora debemos de reengancharnos y coger el ritmo que tuvimos contra el Baskonia, contra el Venecia.

¿Qué pasó en la última jugada contra el Venecia? ¿Se pensaba que el Estudiantes se clasificaba perdiendo por uno?

Hubo mucha confusión. Porque se dio el caso de que con uno (abajo) nos servía en función de lo que pasara. Tuvimos problemas de comunicación. Gente que sí, que de uno nos valía, que había ganado Bayreuth, que estábamos clasificados. Y mientras jugábamos que no, que se había cortado Internet, que había ganado el AEK. Fue un poco surrealista, pero fue así. ¿Influyo mucho en cómo acabó todo? Creo que no. Nosotros teníamos en mente ganar. Se dieron todas las opciones para que quedáramos fuera. Fue un poco lioso, pero hay que aceptarlo y no buscar responsabilidades ni nada.

Al final, cuando haces el análisis, hombre, Venecia, 8-6, sextos; nosotros, 8-6, quintos… ¿Es mejor el Bayreuth que nosotros o el Venecia? ¿Se lo merecía más? Pues no. En un grupo en el que cinco equipos acaban empatados a victorias, en positivo, te dice la igualdad de un grupo espectacular como el que tuvimos: el Venecia va líder de la liga italiana, el Estrasburgo de la francesa, el AEK ganó la Copa de Grecia, el Bayreuth va tercero, el Banvit fue un equipo que estuvo en la Final Four de la Champions el año pasado. Me quedó con que competimos muy bien, ganamos cuatro partidos fuera de casa (aunque nos dejamos aquí alguno estúpido). El análisis que hago, que sé que no voy a convencer a mucha gente, es que hicimos una Champions muy buena.

¿Tiene la sensación de que no llega a conectar con parte de la afición del Estudiantes por el estilo de juego?

No lo creo. En eso no. ¿Qué tipo de juego puede enganchar? Sería una pregunta que puede hacerse. El que te hace ganar. No conozco otro. ‘Es que el método de andar, cinco contra cinco y a media pista, te hace ganar y encima engancha al público’, pues yo creo que no. Soy sincero. Prefiero al equipo que vi contra el Baskonia, que no al trantrán a ver si a sesenta puntos puedes vencer. A otros les puede gustar más. ¿Te garantiza más victorias? Tengo mis dudas. En tiempos no muy atrás se ha jugado cinco contra cinco y no quiero recordar cómo fueron los resultados.

Globalmente, creo que a la gente le gusta mi estilo. En todos los sitios que he estado, ha gustado: el ritmo más directo posible, para lo bueno y para lo malo. No voy a tratar de convencer. Otra cosa es si la gente está contenta con mi trabajo al margen del juego. Tampoco es fácil conectar en el tiempo que llevo. No voy a ser ni el líder ni la estrella del equipo. No lo he sido nunca. Estoy contento de un equipo que trabaja para, ganando o perdiendo, ser reconocible. No somos anodinos para lo bueno y para lo malo. Eso hay que aceptarlo. Hay a gente que no le gusta… Ya.

Por otro lado, creo que no se ha perdido ese tema afición-equipo. Se vuelve a reconocer al Estudiantes. Hay chavales nuestros, los que podemos tener, los que quieren estar aquí, y nos estamos recuperando. Eso no se hace de un día para otro en un equipo que estaba abajo, en LEB sin jugadores. Sin dinero y sin jugadores. Y sin “cantera” para hablar claros. ‘Ahora vamos a ir a la Euroliga en dos años’. Pues no sé cómo se puede hacer. Ni aunque tuvieras dinero. Tienes que luchar, montar una estructura. Ahora tenemos tres o cuatro jugadores formativos con contrato. Creo que estamos bien posicionado en general, estabilizados ¿La prueba? ¿Dime dos o tres equipos más que no hayan cambiado de jugadores? ¿Qué hay a gente que no le gusta como llevo el equipo ni la forma de juego? Lo respeto, pero yo no voy a cambiar. Eso lo tengo clarísimo.

¿Cuánto tiempo le queda al Estudiantes para dar otro paso adelante?

A qué se refiere, ¿Copa del Rey?

Por ejemplo.

El tiempo no lo sé. Con la Penya tardé cuatro años. ¿Ese es el objetivo? Eso no te da nada. La Copa es una semana y en un día te pueden enviar para casa. Hay equipos que se han metido y luego han bajado. Entonces veo más el número de victorias para estabilizarte y dar pasos hacia delante. Y lo único que entiendo es que estos se dan poco a poco. Para los otros, los que se hacen de golpe, debes meter pasta y te costará mucho como le pasó al Valencia. Si hablamos de cuánto tiempo es necesario para que Estudiantes vuelva a estar arriba, pues se tendrán que dar varias situaciones. Una, que se estabilice el equipo y, básicamente, vayas aportando algo más de dinero. Dos, que vayan subiendo jugadores tuyos, algo que a dos, tres años vista se puede hacer. Hay canteranos que pintan bien y esperemos que no se los lleven inmediatamente. Un escenario, que cuando estás débil económicamente (como le pasa también a la Penya), hace que cualquier joyita te dure poco. Antes se te iban a los 24 y ahora a los 19, 20. Y si se te van a esas edades es un drama. Si ocurren esas dos situaciones, en unos años el Estu podría estar en la parte media-alta de la tabla. Mientras tanto hay que seguir trabajando. Este es el tiempo que nos toca vivir ahora.

¿Eres más exigente con los jóvenes que con los veteranos?

No. A los jóvenes normalmente tienes que corregirles más. Estás más encima y parece que eres más exigente. A Omar Cook yo le tengo que decir dos, tres cosas y de tanto en tanto corregirle algo. A los jóvenes tienes que respaldarles más, corregirles sobre los fallos que hacen por estar formándose. Están en un periodo de probar cosas. Intentas ayudarles y eso da la sensación de que estás más encima de ellos o de que los tratas injustamente. Bueno, eso habría que preguntárselo a ellos. Si creen que les trato injustamente por eso, pues es bueno porque me preocupo y lo hago para que mejoren. Si eso lo relacionamos con minutos o no, todos sabemos cómo funciona esto. Trato a todo el mundo diferente, pero con la misma filosofía de respeto para que mejoren. No tengo la sensación de que los trate mal, sino diferente. La gente nunca está de acuerdo contigo con lo que juegan, es parte de la vida. Hay que estar en esa lucha. Es evidente que hay veces que me equivoco.

En el caso de Arteaga, ¿por qué sale y entra tanto de la rotación?

Nosotros tenemos cinco pívots y lo digo en positivo. Arteaga está en un proceso en el que hay que tener un poco de memoria. Estaba como quinto, sexto pívot de su club (Murcia) y no jugaba un minuto. Aquí juega lo que cree el entrenador que puede hacerlo. El año pasado lo hizo muy bien en una situación que nos llevó a jugar con dos cincos. Hay que equilibrar lo que le va bien al chico con lo que le va bien al equipo, con los intereses de todo el mundo. ¿Le vendría mejor jugar en lugar de diez, quince minutos? Sin ninguna duda. Pero también hay que ver los partidos, el tipo de encuentro, la forma física… Está en un proceso de crecimiento. El chico va evolucionando, va seguramente más tarde de lo que acostumbraba una maduración en el baloncesto, pero va bien. Hacia dónde va a ir, ya dependerá de él. No tanto de si el entrenador le da diez o doce minutos. No creo que eso sea definitivo.



Fuente: AS

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