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Mark Tucker: Un crack del mercado asiático para HSBC

Como futbolista nunca llegó a Primera División, pero como banquero ha alcanzado la Champions de los mercados emergentes. El banco HSBC ha elegido al jefe de la aseguradora AIA, Mark Edward Tucker, para suceder a Douglas Flint a partir de octubre como presidente no ejecutivo. A sus 59 años de edad tiene un profundo conocimiento de Asia, buenos contactos con los reguladores pertinentes, y conocimiento del sector financiero.

Es el primer presidente en los 152 años de historia del banco que no procede de la propia entidad. Desde que su predecesor fue elegido para el puesto en una conflictiva reunión del consejo de administración, en 2010, los accionistas dejaron claro que el prestamista, valorado en 150.000 millones de euros, no podía seguir buelando las reglas británicas de gobierno corporativo, que dicen que el consejo debe ser dirigido por alguien externo.

Otro candidato a la presidencia era Henri de Castries, ex jefe de la aseguradora francesa Axa, que fue descartado cuando empezó a asesorar al candidato a la presidencia francesa François Fillon. Flint cobraba 1,7 millones de euros anuales de sueldo (más 750.000 en otros beneficios en 2016), según The Telegraph, y se espera que Tucker cobre lo mismo.

En el comunicado de HSBC el presidente in pectore afirma tener desde hace “mucho tiempo una enorme admiración por su red incomparable, su marca excepcional y su posición de liderazgo en apoyo de los negocios y el comercio global”. Tucker está bien familiarizado con las regiones clave de HSBC. Durante los últimos siete años ha dirigido como CEO y presidente la aseguradora asiática AIA, cuya OPV dirigió con éxito, después de que se separara del grupo estadounidense rescatado AIG. Antes fue CEO de la división en Asia de la aseguradora Prudential, en la que entró en 1986, y de la que también fue máximo ejecutivo mundial.

Tucker, británico, nació el 29 de diciembre de 1957, estudió administración de empresas en la Universidad de Leeds, y aunque no llegó a jugar en la máxima categoría, fue futbolista profesional durante un tiempo, en equipos como los Wolverhampton Wanderers.

Entró como auditor en PricewaterhouseCoopers cuando aún seguía en activo. A la entrevista para el puesto llegó con dos ojos morados del partido del día anterior. “Cualquier otro empleador potencial me habría descartado inmediatamente”, dijo al respecto, según el Financial Times. “Que me ofrecieran un trabajo después de eso me granjeó su cariño para siempre”.

En 2004 dejó Prudential, ante la falta de oportunidades para ascender, para ser director de finanzas de HBOS, el agresivo banco británico que tuvo que ser rescatado durante la crisis financiera, en la que hasta ahora era su única experiencia en el sector bancario privado. Solo un año después surgió la oportunidad de volver a Prudential como CEO. En 2008 declaró que la crisis le había enseñado a fijarse más en los fundamentales, a desconfiar de los productos exóticos y a centrarse en las fortalezas clave de las organizaciones.

Se volvió a marchar de Prudential en 2009, tras alcanzar, según dijo, todos sus objetivos. Luego entró en el Consejo de Gobierno del Banco de Inglaterra como miembro no ejecutivo hasta 2012, en que fichó como independiente por el consejo de Goldman Sachs, cargo que dejará ahora. En paralelo, en 2010 fue nombrado máximo directivo de AIA, que había sido objeto del deseo de Prudential. Le sustituirá en la aseguradora Ng Keng Hooi, responsable para varios países, entre ellos China.

Tucker es profesor asociado en la Universidad China de Hong Kong, y miembro de los consejos asesores internacionales del Colegio Lingnan-Universidad Zhongshan (China), del grupo financiero sudafricano Discovery y del Festival Internacional de Edimburgo (Escocia).

Tendrá que mudarse de Hong Kong a Londres al menos cuatro días por semana. Está casado, y tiene un hijo y una hija. Alguna vez ha dicho que sus prioridades en la vida son la familia, el fútbol y el trabajo, en ese orden, pero es conocido por su incansable concentración en la empresa y su intolerancia hacia la pérdida de tiempo. Ahora se enfrentará a la cultura a veces fuertemente burocrática de HSBC, y al cambio de un puesto de máximo ejecutivo por uno más representativo como es la presidencia.

El nombramiento de un sucesor para el CEO del banco, Stuart Gulliver, que tiene la intención de dimitir el próximo año, será un gran test para él. El favorito es John Flint, jefe del negocio de gestión de patrimonio y banca minorista de HSBC.

Asimismo, tendrá que afrontar los conflictos del grupo con los reguladores, como la investigación que está llevando a cabo la Autoridad Financiera de Conducta británica sobre la calidad de sus controles antiblanqueo.

El principal reto puede ser cambiar a una industria donde el crecimiento y los rendimientos son mucho más bajos de lo que está acostumbrado. El valor de las acciones de AIA se ha más que duplicado bajo su mandato, gracias al rápido crecimiento de la demanda de seguros de vida en Asia. Las acciones cotizadas en Hong Kong de HSBC bajaron un quinto en ese período.

Otros ejecutivos de los seguros que han pasado al sector bancario han tenido dificultades, como Tidjane Thiam, que precisamente sustituyó a Tucker como CEO de Prudential, y que luego fichó por Credit Suisse. El nuevo presidente de HSBC tendrá que demostrar que los cracks lo son en cualquier terreno.

Fuente: Cinco días

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