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Márquez y un día “increíble” en su test de F1: “No podía dormir”

“Ayer estuve muy, muy nervioso, esta mañana también, era difícil dormir, incluso más que en un fin de semana de carreras”. Cualquiera diría que el que habla es un apasionado aficionado que está a punto de cumplir uno de los sueños de su vida, y así es. Sin embargo, no es uno uno cualquiera. Se llama Marc Márquez, tiene seis campeonatos del mundo de motociclismo en su vitrina y estaba como un niño en la Noche de Reyes, dando vueltas en la cama esperando a levantarse para abrir sus regalos. El suyo era, ni más ni menos, que un Fórmula 1.

El circuito austriaco del Red Bull Ring fue testigo de un hecho histórico, el estreno a los mandos de un F1 del dominador contemporáneo del referente de la otra acera del motor, MotoGP. Allí estaba Márquez para unir los dos mundos, vestido de piloto, pero no como acostumbra, sino de rookie de Toro Rosso. Aunque, lo que había camuflado bajo los colores de la escudería de Faenza era uno de los coches de su hermano mayor, en concreto el Red Bull RB8 de 2012. Con él, Marc dio 43 vueltas al trazado propiedad de la bebida energética.

“¡He tenido una amplia sonrisa todo el día! Fue increíble conducir un F1 porque es mi primera experiencia con un coche en una pista, nunca antes había conducido uno. Piloté un Fórmula 3 en Motegi, pero solo di dos vueltas”, comentaba el ilerdense tras el test promovido por Red Bull y Honda (que mañana disfrutarán Pedrosa y Cairoli) en el que contó con los consejos de Webber y Lauda y estuvo acompañado por Mateschitz (propietario de Red Bull) y Marko, quien reveló sus tiempos: “Empezó en 1:21 y acabó en 1:14. Ha cumplido de sobra con mis expectativas”.

La pole de Bottas allí en 2017 fue de 1:04, pero no hay referencias cercanas en el circuito de Spielberg a las condiciones en las que rodó Márquez, con un V8 y neumáticos experimentales. El catalán acabó satisfecho con sus tiempos, aunque podría haber mejorado de no ser por el trompo que hizo en la que iba a ser su mejor vuelta: “Paso a paso traté de encontrar la manera de disfrutarlo. Me dijeron que no estaba mal para empezar, pero estaba muy lejos. Luego entendí las cosas y rodeado de estas leyendas todo es más fácil. Es un día que siempre recordaré”.

“Es una sensación increíble pilotar este coche, especialmente en las deceleraciones y en el paso por curva, ahora empiezo a sentir de nuevo mi cuello”, cuenta entre risas a la agencia ‘APA’. ¿Y qué diferencias notó respecto a la MotoGP? “La gran diferencia con MotoGP es el punto de frenado, también la forma de frenar es totalmente diferente, en MotoGP se frena antes y de forma más suave. En el coche uno se siente más seguro, pero no capta tanto cuál es el límite. En la moto uno tiene más señales de advertencia”.

A Webber le cautivó su rápida adaptación: “Marc está en la cima de las dos ruedas y pilotar un F1… es impresionante. Es muy diferente, tenemos mucha carga aerodinámica, mucho agarre en las curvas, la posición del asiento es única porque la visión es diferente… Ha sido un honor estar aquí, ha pilotado de forma increíble”. El australiano no fue el único al que impresionó, Mateschitz le dijo en broma que quizá sea también algún día campeón de F1. Ya tiene un lugar en el que competir por ser más veces campeón, esto lo ha hecho para disfrutar, y vaya si lo hizo.



Fuente: AS

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