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«Más de 80 fisiopatologías se asocian con el mal aliento»

1-¿Cuál es la prevalencia de los problemas de aliento?

Se estima que el número de personas con aliento alterado de forma persistente debido a alguna patología en España está entre el 15 y el 20%. Para este cálculo, obviamente, excluimos todas aquellas alteraciones normales o fisiológicas no relacionadas con fenómenos patológicos, como haber ingerido alimentos condimentados, ajo, cebolla, etc… El despertarse por la mañana con un poco de mal aliento se debe al periodo prolongado de ayunas y al normal estancamiento de la saliva durante la noche.

2-¿Cuáles son los errores más comunes para enmascararlo?

Desde nuestro enfoque en el Instituto del Aliento, enmascarar no es una solución eficaz y duradera. Cuando existe una fuente de mal olor presente, añadimos una sustancia que produzca un olor agradable (ej.: menta), mientras esa última sustancia con olor más intenso y agradable volatiliza (durante 20 o 30 minutos), acaba por «enmascarar» la fuente de mal olor. Pero desde el punto de vista psicológico, genera ansiedad, frustración y dependencia de productos, como los chicles y colutorios a base de menta.

3-¿Qué patologías se esconden detrás de la halitosis?

Partimos de la base de que una muestra de aliento de un ser humano puede tener hasta 3.000 gases distintos, muchos de ellos que pueden poseer mal olor. Dichos gases pueden estar presentes en las más de 80 fisiopatologías asociadas con la aparición de un aliento alterado. Según datos del Instituto del Aliento, alrededor del 60% de ellas tiene su origen en la boca, tales como saburra lingual, gingivitis, hiposalivación, abcesos, caries muy extensas o prótesis dentales, entre otras. Las causas extraorales (relacionadas con el aparato respiratorio –las rinosinusitis, amigdalitis caseosas y otros fenómenos obstructivos asociados–, las patologías del tubo digestivo o el origen metabólico y sistémico) son responsables de los restantes casos. Pocas veces el diagnóstico de la halitosis ha sido asociado a una dolencia grave.

4-¿En qué consiste un abordaje multidisciplinar de este problema?

Se refiere a la integración (diagnóstico y tratamiento) de todas las especialidades médicas que se relacionan con su etiología. En primer lugar, es necesario identificar el origen, y sólo entonces asignamos el profesional, o los que precise, perteneciente a la especialidad médica correspondiente aquí en la Unidad Médica de Halitosis de Teknon. Por ejemplo, un paciente cuya causa de halitosis es una amigdalitis caseosa crónica tendrá que ser tratado por un experto otorrinolaringólogo. En algunos casos, cuando el impacto en la calidad de vida ha sido muy elevado y el afectado tiene dificultad en volver a recuperar la autoestima, participa un psicólogo.

5-¿Qué tipo de cuidados se han de tener en cuenta para evitar su desarrollo?

Si no existe una patología por detrás, hay algunas claves para evitar su aparición. Fundamental es una higiene bucal completa, que incluya el uso del hilo dental y el limpiador lingual; llevar una alimentación adecuada; no hay que olvidar la importancia de comer e hidratarse con regularida; de evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco. Resulta básico que la persona asuma el control de la situación, atento a la posible aparición de cualquier señal indicadora de patologías relacionadas con la halitosis, tales como el sangrado gingival, la saburra lingual… Más allá de la prevención, hay que tener en cuenta la existencia de una halitosis patológica.

6-¿Qué herramientas diagnósticas definen con precisión el problema?

Las más punteras, que dan una información más completa y permiten detectar el origen del problema son, sin duda, las narices electrónicas o «biosniffing» y la cromatografía de gases, un método de análisis que permite la separación de gases de una muestra de aire por absorción selectiva. Estos aparatos de estudio molecular permiten identificar cualquier gas presente en el aliento humano –actualmente se han descubierto más de 3.000–, de cara a poder elegir el tratamiento adecuado dirigido al origen del mal olor. Actualmente hacemos, además, una identificación de las bacterias productoras del mal aliento a través de pruebas genéticas y del ADN. Y otros exámenes para identificar otros biomarcadores, como las bioquímicas salivares.

7-¿Cuáles son los tratamientos más tradicionales?

Como hay más de 80 fisiopatologías distintas que pueden desencadenar una alteración del aliento, desde luego tenemos un amplio rango de tratamientos, dado que estos deben ir dirigidos a la etiología. Esto significa, por tanto, que cada causa tiene su tratamiento. Por ejemplo, cuando el origen de mal aliento es la periodontitis, un tratamiento muy clásico y efectivo es la realización de los curetajes y raspados radiculares para eliminación de la placa bacteriana subgingival. Reforzar la higiene oral, uso de enjuagues específicos con la limpieza de la lengua o lavados nasales pueden ser útiles siempre y cuando tengan relación con el origen. Sin embargo, esto no es lo frecuente en nuestra unidad, ya que el nivel de la periodoncia en España es muy elevado y los dentistas identifican y tratan adecuadamente la periodontitis. Sin embargo, si la causa no es periodontal, los tratamientos referidos no tendrán cualquier efecto en la eliminación del problema.

8– Y, ¿los más novedosos?

No es fácil contestar, ya que nuestros protocolos son revisados y actualizados con nuevas técnicas, pero diría que los que más llaman la atención de nuestros pacientes son, sin duda, el láser y la aplicación de las células madre. La técnica de láser de reducción de las amígdalas para tratamiento de la amigdalitis crónica caseosa –causa bastante frecuente– aplicada por el doctor Jordi Coromina, que elimina las criptas de las amígdalas, permite eliminar la fuente, conservando algún tejido amigdalino y defensas, tiene un posoperatorio muy cómodo y un riesgo de hemorragia mínimo. Recientemente realizamos, de forma pionera en España, la primera inyección de células madre en las glándulas salivales de un paciente que tenía la boca extremadamente seca. Esta es una causa muy frecuente de mal aliento.

9- ¿Cómo se gestiona el impacto psicosocial que produce esta alteración?

En primer lugar, es fundamental identificar y medir el impacto psicosocial, ya que varía mucho según el paciente. Los factores que influyen en el grado de impacto negativo que provoca la halitosis son: conciencia de padecer halitosis (por supuesto que quien no sabe que padece, no tiene impacto), género (las mujeres tienden a darle más importancia), intensidad y duración de la halitosis (cuanto mayores, mayor impacto), rasgos de personalidad, tolerancia frente a los malos olores, nivel sociocultural, y grado de tolerancia del entorno.

10- Una vez controlado el problema, ¿cuál es el control rutinario a seguir?

El control rutinario depende siempre de la fisiopatología que ha provocado el problema y del tratamiento aplicado. Por ejemplo, cuando hablamos de una de las causas frecuentes, la amigdalitis caseosa crónica, tras proceder el doctor Jordi Coromina a la eliminación de las criptas amigdalinas, por supuesto que al no verificarse más la producción de los cálculos mal olorosos, no es necesario, por tanto, realizar ningún tipo de seguimiento.



Fuente: La Razón

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