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Nicole Kidman vuelve a la primera línea de Hollywood

Si a los 23 años eres la protagonista de un tremendo taquillazo de Hollywood, estás casada con la mayor estrella sobre el planeta y ya has formado una familia adoptando no uno, sino dos niños, se podría decir que has vivido deprisa. Lejos de frenar el paso, sigues pisando el acelerador durante más de una década, desbancando así a tu propia pareja, luego ex, como intérprete más prestigioso. Con tales antecedentes, parece comprensible que en algún momento termines parando a repostar en algún momento. Lo difícil, en el mundo del cine, es que te dejen volver a ponerte en marcha. Nicole Kidman, que no necesita de presentación, intenta retomar la senda del estrellato por la que tan bien se movió a principios de siglo. La que fuera actriz referente de Hollywood lleva años pululando por la segunda plana de la industria, dando vida a mujeres aleatorias con pelucas aleatorias en thrillers aleatorios. Si siguieran existiendo los videoclubs, diríamos que Kidman ha pasado a protagonizar los filmes que rellenaban las filas bajas de las estanterías y nadie se agachaba a mirar. Sin embargo, su vuelta a las grandes ligas es inminente gracias a su interpretación de una madre adoptiva en el drama Lion, que la sitúa como una de las posibles nominadas para la temporada de premios. Además, la veremos en lo nuevo de HBO y liderando los últimos proyectos de cineastas como Sofia Coppola y Yorgos Lanthimos. El cuentakilómetros sigue sumando.

Nicole Kidman
La actriz interpreta a la madre adoptiva del niño hindú que buscó a su familia en Google Earth.

23 de marzo de 2003. Kodak Theatre (cuando todavía se llamaba así). 75º aniversario de los Oscar. Chicago suma hasta seis estatuillas y domina la mayoría de categorías importantes. Pero no todas. Su protagonista femenina cae derrotada por sorpresa ante Nicole Kidman, que vive la gran noche de su carrera. Su retrato de Virginia Woolf y su muy polémico implante de nariz se imponen a Renée Zellweger, Salma Hayek o Diane Lane. Pero el plantel de nominadas de aquella noche no sirve como mera anécdota, sino como perfecto ejemplo de una gran lacra. Exceptuando a Julianne Moore, el resto de candidatas no ha sido capaz de mantener su estatus en Hollywood una vez alcanzada la madurez. Debido a la sexualización de los personajes (ellos, carismáticos y ocurrentes; ellas, modelos ingenuas) y la escasez de papeles para actrices que superan los 30, se continúa desechando talento femenino a granel. Por eso no sorprende la situación de Nicole Kidman. Como ella, Zellweger, Hayek o Lane también han tenido que refugiarse en proyectos de dudosa calidad o someterse a todo tipo de métodos de rejuvenecimiento para seguir en la picota. Lo dijo Robin Wright: “Sin bótox, no hay trabajo”.

Muy atrás queda el mediático matrimonio con Tom Cruise que desafió los augurios de aquellos que veían peligrar una brillante carrera (“vas a pegarte un tiro en el pie”, le dijeron sus agentes), y su posterior divorcio, catapultada ya al estrellato. Poco quedaba de la jovencita de Días de Trueno en la mujer de Eyes Wide Shut. “Está bien poder llevar tacones de nuevo”, fue la (ya mítica) frase con la que Kidman despachó su ruptura en el programa de David Letterman, ganándose a la mitad de los espectadores de Estados Unidos. A la otra mitad se los llevaría en espacio de un lustro, protagonizando de forma consecutiva algunas de las películas más recordadas de la década: Eyes Wide Shut, Moulin Rouge, Los Otros, Las Horas, Dogville y Cold Mountain. Con esta racha se convertiría en la actriz mejor pagada de Hollywood, con unos honorarios cercanos a los 20 millones de euros por película. Tras los fracasos de Invasión, La brújula dorada y Australia, Kidman pasó a liderar otra lista Forbes, la de los actores sobrevalorados (grandes sueldos, pobres beneficios en taquilla).

Nicole Kidman
Kidman, junto al fotógrafo Peter Lindbergh y las actrices Uma Thurman y Helen Mirren, en la presentación del nuevo calendario Pirelli.

Las malas decisiones a finales de la pasada década la condenaron a vagar por el inmenso desierto de las películas sin aspiraciones, acompañando a expertos en la materia como Adam Sandler, Nicolas Cage, Clive Owen y Aaron Eckhart, con quien consiguió una sorprendente nominación al Oscar por Los secretos del corazón (no, nosotros tampoco la hemos visto). El punto más bajo de la actriz llegaría en el festival de Cannes de 2014. Allí, su interpretación de Grace Kelly no fue suficiente para ganarse a una crítica que vapuleó sin remordimientos al filme que inauguraba la edición. Grace de Mónaco no llegó a pasar por las salas norteamericanas y se estrenó directamente en televisión, un duro golpe para la que hace no tanto tiempo era la mujer más reclamada de la industria. Pero el todopoderoso productor de la película, Harvey Weinstein, compensaría a Kidman con su personaje más agradecido en una década.

“El rey de los Oscar”, como llaman al responsable de éxitos como El discurso del rey, Gangs of New York, Shakespeare in Love, El paciente inglés y Pulp Fiction, compite este año en la carrera hacia las estatuillas con un drama basado en hechos reales. Lion narra la increíble historia del hindú Saroo Brierley, nacido en una familia pobre y que con solo cinco años se perdió en un tren mientras pedía limosna a los viajeros, acabando a más de 1.600 kilómetros de su familia. Tras vagar perdido durante varios días fue entregado a las autoridades y enviado a un orfanato. Una familia australiana lo adoptó y crió. Años después, se sirvió de Google Earth para localizar la estación de tren que le separó de su familia y así reencontrarse con ellos. Dev Patel (Slumdog Millionaire) interpreta a Saroo y Nicole Kidman a su madre adoptiva, en un rol “impresionante y precioso”, según la crítica que celebró su estreno en el pasado festival de Toronto. Su nombre aparece ya en todas las quinielas como serio contendiente en la categoría de mejor actriz secundaria.

Pero no solo este papel nos hace ser optimistas en cuanto a su recuperación para la primera línea de Hollywood. A lo largo del próximo año estrenará los filmes de dos de los cineastas más sugerentes de la actualidad. En The Beguiled, de Sofia Coppola, Kidman dará vida a la directora de un internado femenino que acoge a un soldado confederado (Colin Farrell) durante la Guerra de Secesión. Repetirá con el actor en The Killing of a Sacred Deer, del director de culto Yorgos Lanthimos (Langosta). Farrell y Kidman serán un matrimonio que intenta integrar en su familia a un adolescente de comportamiento siniestro. Y para rematar su retorno, protagonizará la esperadísima nueva serie, Big Little Lies. Kidman, Reese Whiterspoon y Shailene Woodley darán vida a tres mujeres cuyas vidas dan un vuelco después de un asesinato. Pocos lugares mejores se nos ocurren para resucitar carreras que la cadena que la produce, HBO. Buena fe de ello pueden dar Matthew McConaughey (True Detective), Sarah Jessica Parker (Divorce) o Evan Rachel Wood (Westworld). Y Jon Snow, claro.

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Fuente: SModa

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