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No estamos exagerando, abrid los ojos al sufrimiento que hay tras la diversión con petardos y bombetas

(GTRES)

“¿No vas a escribir sobre los petardos?”. Todos los años me lo preguntan por estas fechas. La pregunta ha arreciado tras el reciente (y terrible) suceso en el que un gato ha tenido que ser sacrificado después de que varios gamberros sin bondad le introdujeran petardos en la boca. Demasiadas veces los canallas la toman con los gatos de la calle.

“¿No vas a escribir sobre los petardos?” me preguntan, y lo cierto es que lo he hecho tantos años ya de los diez que lleva existiendo el blog, que no sé qué más puedo decir.

He contado en el pasado la experiencia personal con Troya, con la que era un dolor salir a la calle para verla sufrir. Incluso las bombetas, que muchos creen que apenas suenan, la hacían tirar de la correa aterrorizada queriendo huir. Lo he hecho pregúntandome si en serio es necesario tirar petardos para divertirse. Pidiendo por favor que si vais a jugar con niños y bombetas, os aseguréis que no haya perros alrededor.

Es oír un petardo, por lejano que suene, y Troya tiembla como un flan y tira de la correa buscando el refugio del hogar. Dentro de casa ya se siente tranquila, es en la calle cuando sufre. Y no sólo con el ruido, aunque sean simples bombetas, también con el olor de petardos tirados con anterioridad. Es así desde que la adopté.

Cuando la veo así temblando de pánico, la imagen del terror, os confieso que me acuerdo de la madre del que tiró el petardito de las narices. ¿En serio es necesario tirar petardos para divertirse? Tal vez muchos de ellos, con frecuencia niños, si vieran a un animal pasarlo tan mal por su culpa se lo replantearían. Los niños de mi familia, que la han visto pasarlo así de mal, tienen claro que “los petardos no molan nada”.

Y también me acuerdo de que Troya no es ni mucho menos un caso único. Es muy frecuente que a los perros les aterroricen los petardos, aunque cada uno reacciona de manera diferente. Alguno ha intentado morderlos con terribles resultados. Muchos se pierden por su culpa todos los años.

Lo único bueno de que mi perra de 17 años esté completamente sorda es que pasa las fiestas tranquila, ajena al ruido de los petardos que la tenían en un sin vivir.

Aunque no son solo los perros los que padecen los petardos ni mucho menos. También he recordado aquí, entrevistando a una veterinaria, quelos petardos son incluso más peligrosos para los pequeños animales que para perros y gatos.

Los petardos aterrorizan a muchos perros y gatos. En el caso de los perros, que tienen que salir varias veces a la calle, los peligros se multiplican. Además de afectar a su estado de salud propician que se escapen y pierdan. Pero los petardos también afectan a los pequeños animales (domésticos y fauna silvestre).

¿A qué riesgos se exponen?
Los riesgos son incluso mayores ya que en estas especies el estrés derivado de ruidos fuertes como los petardos pueden desembocar en alteraciones cardíacas graves conduciendo incluso al fallecimiento del animal.

¿Qué pequeños animales son más sensibles a los petardos?
Las aves, sin duda.

Me sumé a una campaña que se empleaba el hashtag #Noseaspetardo y que pretendía abrir los ojos al sufrimiento que hay tras la diversión con petardos y bombetas. Recordaba en ella, además, que no solo los animales se ven afectados por los petardos. También muchas personas los sufren.

Todos los años somos muchos, cada vez más, los que por estas fechas pedimos que se modere el uso de petardos o que directamente no se utilicen. Solemos apelar al terror que pasan muchos perros, que se pierden, infartan, tienen accidentes… Muchos gatos también los sufren, pero al no tener que salir a la calle y vivir en el interior de las casas no se les ve. Los perros son los embajadores visibles de un comportamiento humano que afecta a toda la fauna, doméstica o silvestre.

Pero no son únicamente los animales. También a muchas personas mayores, convalecientes, con discapacidad… les aterran los petardos. Conozco a un chico con autismo que no puede salir de casa estos días. También sé de otro con otra síndrome de Down que no los tolera, y su familia tuvo que aguantar a unos energúmenos lanzándolos justo bajo su ventana que no se atuvieron a razones cuando se les pidió de buenos modos que fueran a lanzarlos a otro lugar.

Estar de fiestas no lo justifica todo, el derecho de unos a disfrutar no puede pasar por encima del dolor y el sufrimiento de otros.

Por favor, tenedlo en cuenta si sois de los que gustan de la pirotecnia. Tenednos en cuenta a los demás. Si podéis prescindir de petardos y bombetas para pasarlo bien, muchos os lo agradeceremos. Pero si no sois capaces, al menos buscad sitios alejados, en los que no se moleste a perros ni humanos y que tampoco sean entornos ricos en fauna silvestre (es especialmente perturbador para las aves). En entornos urbanos, aunque sean pequeñas bombetas que se pisan, mirad a vuestro alrededor para comprobar si hay alguien pasándolo mal con vuestra actividad para detenerla.

No creáis que estamos exagerando, abrid los ojos al sufrimiento que hay tras vuestra diversión.

Hay municipios que ya han prohibido su uso en casco urbano, pero este problema de convivencia sigue lejos de solucionarse. Depende de la buena voluntad y la empatía más que de prohibiciones.

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Fuente: 20 Minutos

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