Inicio / Vida Sana / Nos colamos en las tripas del A380

Nos colamos en las tripas del A380

“El comandante Montes les da la bienvenida al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y esperamos verles pronto a bordo de Emirates”.

Es probable que haga caso omiso del saludo del comandante, conecte su móvil, recoja su equipaje de mano y contemple el revoltijo de mantas, almohadas y todo tipo de cosas tiradas por la cabina mientras enfila la puerta para desembarcar. A lo mejor, mientras sale y entre wasap y wasap, se pregunta: “¿Y ahora qué hacen? Menuda hay montada, como para volver a volar en un pispás”. 

El avión que acaba de tomar tierra a las 12.40 en la terminal 4S procedente de Dubái es el EK 141 de Emirates, el Airbus 380, la madre de todos los aviones, y volverá a despegar a las 14.25 horas.

Es la aeronave de pasajeros más grande del mundo, con capacidad para 519 pasajeros, distribuidos en dos plantas y en tres clases. La cubierta superior es para First y Business, y la inferior, para Economy.

En España, solo Emirates utiliza este superjumbo con dos frecuencias diarias desde Madrid y Barcelona.

Cuan convidados de piedra, porque todo está rigurosamente pautado, medido y protocolizado, nos colamos, con los permisos de Aena, el aeropuerto de Barajas y la propia Emirates, en el bicho –24,1 metros de altura, 79,8 de envergadura y 72,7 de longitud–, para contarles, en exclusiva para CincoDías, paso a paso, lo que sucede en tierra –carga, descarga, controles, repostaje, limpieza, catering, preparación y documentación de vuelo, tripulación, desembarque y embarque– entre destino y destino.

El proceso se conoce como secuencia de operatividad y en él se sigue un procedimiento muy riguroso y preciso tanto por temas de seguridad como por los estándares de calidad de la compañía.

La escala, paso a paso
En este caso dura 1 hora y 10 minutos –aunque entre aterrizaje y despegue pasan 1 hora y 85 minutos–, y la puesta a punto se realiza a toda máquina.

Ver aterrizar una aeronave de 386 toneladas de peso apabulla, y cuando se va acercando y parece que se te echa encima, en busca de su posición de aparcamiento, acongoja a pesar de su bonito morro y de sus aerodinámicas alas curvas, que imitan un albatros.

Con los motores apagados, un pequeño ejército de coches, camiones y unos 55 operarios –que parecen duendes al lado del Airbus– perfectamente entrenados comienzan a trabajar como si les hubieran dado cuerda, a velocidad de vértigo y con una precisión y sincronía inaudita se van aproximando al avión.

Equipos en acción
Primero aparece el personal que bloquea las ruedas con grandes calzos de goma, para evitar movimientos imprevistos. Como medida de seguridad y prevención, un ingeniero realiza la inspección visual de las partes visibles de la nave –fuselaje, motores, tren de aterrizaje, neumáticos…–.

Luego es el turno del personal de tierra que conecta la GPU, la unidad de alimentación eléctrica de tierra, para mantener el suministro eléctrico del aparato mientras está en escala; se emplean cuatro equipos y otros cuatro para conectar el sistema de aire acondicionado externo que conserva una temperatura adecuada de la cabina.

Un cuarto grupo de operarios entrará en acción más tarde para llenar de combustible los depósitos. La cantidad de carburante la deciden los pilotos y depende de factores como la carga, el pasaje o la meteorología tanto en la ruta como en origen y destino. El repostaje se completa en una hora. Se vacían, limpian y rellenan de nuevo los depósitos de agua.

La conexión de los equipos auxiliares y los finger, la apertura de bodegas y el desembarco no se realiza hasta que el comandante que ha aterrizado la nave lo autoriza, y es él quien desde la cabina despacha con mantenimiento e informa de problemas técnicos durante la escala. De todo se realiza una doble comprobación y se aplican sistemas redundantes de seguridad.

Casi al mismo tiempo que los pasajeros desembarcan de forma segura a través del finger, por el lado izquierdo del avión y que da acceso a la T-4S, en el derecho se abren las cinco bodegas para descargar las maletas –hasta 17 contenedores, primero las de First y Business Class–, el correo y las mercancías –todo lo que se pueda imaginar, desde coches de alta gama a animales–.

Un camión especial permite acceder a la cubierta superior al personal de limpieza, catering y mayordomía para primera clase y business –como se dan dos servicios, hay más de 1.000 bandejas con distintos menús–. Se reponen las toallas, almohadas –con distintas opciones de cada– y amenities. La First tiene 14 suites privadas y ducha spa.

Una hora o 45 minutos antes de la salida del vuelo llega la tripulación –28 personas–, que chequea el avión por zonas.

El comandante, responsable total de la seguridad, prepara el vuelo, comprueba la cabina y la carga de combustible, y él o el copiloto hacen una inspección ocular del exterior del avión y dan el OK para el embarque. Comienza el proceso inverso.

En los mostradores de Emirates ha terminado el check-in. Se inicia el embarque. Emirates es la única aerolínea que cuenta con tres puertas de embarque. ¡Buen vuelo!



Fuente: Cinco días

Sobre Nueva Teleindiscreta

Nueva Teleindiscreta
La Nueva Teleindiscreta llega para ofrecerte de una manera diferente todas las noticias relevantes. Un proyecto de futuro en el que queremos comunicar al mundo en español las noticias de cualquier ámbito.

Ver también

Primer caso de gemelos libres del síndrome de la máscara nacidos en España

El equipo de reproducción asistida del Dr. Ramón Aurell del Hospital Quirónsalud Barcelona ha conseguido …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Síguenos en: