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El padre de Marta del Castillo: Si me hubiera cargado a Miguel Carcaño, hoy yo estaría ya en la calle.

El padre de Marta del Castillo: Si me hubiera cargado a Miguel Carcaño, hoy yo estaría ya en la calle.

El padre de Marta del Castillo: Si me hubiera cargado a Miguel Carcaño, hoy yo estaría ya en la calle.
Marta del Castillo Casanueva (Sevilla, 19 de julio de 1991 – Sevilla, 24 de enero de 2009) En cuatro ocasiones los acusados afirmaron sucesivamente que el cuerpo se encontraba en distintas zonas, como el río Guadalquivir, un vertedero o la localidad de Camas. Actualmente el cuerpo sigue en paradero desconocido, y el principal acusado, Miguel Carcaño en cuya chaqueta se encontró sangre de Marta del Castillo, ha dado hasta 9 versiones de los hechos. Hace ya más de 7 años de su asesinato. Aún no han podido enterrarla. Éste verano cumpliría 25 años. D.E.P.

Si todo hubiera discurrido normalmente, Antonio del Castillo Márquez (Sevilla, 1962), montador aeronáutico, sería ahora un ciudadano anónimo más, de esos que se quejan de la crisis y critican al gobierno. Junto a su mujer, Eva, y sus tres hijas, Marta, Lorena y Mónica, vería el telediario cada día a la hora del almuerzo con la sensación de estar viendo cosas que sólo pasan en otros sitios y a otra gente. Hubo, sin embargo, hace siete años, un 24 de enero funesto en que la tragedia se cruzó en su vida y ya nada volvería a ser igual.

Nada volvería a ser normal para la familia de Marta del Castillo.

¿Creyó alguna vez que todo esto era sólo un mal sueño?  Eso lo pensaba al principio, porque no me lo quería creer.

¿Qué ha hecho su familia para padecer este drama?  No me hago esa pregunta. En las cosas que no tienen solución no me gusta pensar. Ocurrió simplemente que mi hija estuvo en el momento inadecuado a la hora inadecuada con amistades inadecuadas.

¿No pudo evitarlo, decirle que no se juntara con esa gente? Si veías a los chavales y no tenían nada de raro. La Semana Santa anterior vi a Miguel Carcaño de corbata y chaqueta. El Samuel tenía muchos tatuajes, pero hoy en día quién no los tiene. Quizá el más peligroso de todos era el hermano de Miguel, por sus amistades, su trabajo y los sitios donde había estado. Pero a ése yo entonces no lo conocía. En resumen, que algo así le puede pasar a cualquiera. Así es. Hay montones de chavales que están de copas y en un momento dado les puede dar un siroco o verse envueltos en algo como lo que ocurrió en aquella casa y que yo, por culpa de la Justicia de este país, todavía no sé qué fue exactamente, porque tengo dos sentencias distintas y en cada una de ellas se da una versión diferente.

¿Cómo ha afectado este drama a la vida de su familia? Cambió como de la noche a la mañana. Tener una cama vacía, poner cuatro platos en una mesa donde se ponían cinco; sus juguetes, su ropa… todo eso sigue allí.

¿Se aferra a algún recuerdo? Su sonrisa, la manera de hablar, el andar….

¿Y el de la última vez que la vio? Lo tengo grabado en la memoria como si fuera un video. Era sábado y venía yo de comprar. Me la encontré en el portal y me abrió la puerta. Estaba con Miguel Carcaño, que había aparcado la moto fuera. No volví a verla más.

¿Cómo es la vida de su familia desde entonces, salen en Semana Santa, van a la Feria? Salimos poco, mejor por el barrio. Las cofradías apenas voy a verlas, porque a mi hija le gustaban mucho. La Feria hace siete años que no la piso. La Navidad sí la celebramos, porque tengo otras dos hijas.

¿Cómo lo llevan ellas? La mayor tenía once años cuando pasó. Están rehaciendo sus vidas. Está claro que no van a olvidar a su hermana, pero los niños no se toman estas cosas como los padres. Tendrán ya edad de salir.

¿Lo pasa mal cuando llegan tarde? Sí, salen y además la más chica es muy callejera. Yo no puedo prohibírselo. Hace unos días empezamos a llamarla y no cogía el teléfono. Cuando vino le cayó la mundial. Y al chaval que sale con ella le advertí que ésta no era una casa ni una familia normal.

¿Aparte de la ausencia de su hija, qué es lo más duro? La lucha constante. Lo he dicho muchas veces: lo primero es mi hija. Ni amistades, ni familia, ni nada. Quien se interponga en mi camino, me lo llevo por delante.

¿Se le ha puesto mucha gente por delante? Sí, se me ha puesto. He perdido amistades por haber dicho en los medios de comunicación algo que no era cierto.

¿Cree saber qué pasó esa funesta noche? No. Tenemos dos sentencias contradictorias y, luego, Miguel ha contado tantas versiones que es imposible saberlo.

¿Podría ser Carcaño sólo un cabeza de turco? Yo no digo que sea un santo; algo tiene que ver seguro. A mí lo que me extrañaba es que nunca metió a su hermano en ninguna confesión y en la última sí lo hizo.

¿Sospecha del hermano? Sí. Miguel habla de una hipoteca que había que pagar y él se gastó el dinero. Hubo por ello una disputa con su hermano, Marta intentó mediar y el hermano sacó un arma que llevaba y con ella le dio varios golpes en la cabeza. Yo doy a esa versión más credibilidad que a ninguna otra.

¿Por qué cree que la Policía no ha resuelto el crimen? De entrada empezó tarde, se dejó pasar mucho tiempo, luego hubo un cúmulo de errores y, por último, apareció en escena una imputada que al principio no sabíamos quién era y luego resultó ser la novia del hermano de Carcaño. Todos entraron en la cárcel menos ella, lo cual resultó extraño.

¿Ve una mano negra? Veo una mano negra orquestada políticamente. Lo que no puedo es demostrarlo. Ojalá pudiera.

¿Puede ser más explícito? España es un país que se mueve por favores. Y Andalucía, más.

Usted tuvo un trato muy cercano con los policías que investigaron el caso, ¿no le dijeron nada de eso? Los policías siguen siendo policías aunque estés de cervezas con ellos y te van a decir lo que puedan decirte. Se guardan sus cosas y yo lo comprendo. Aunque usted lo critique, el trabajo de la Policía es innegable.Y yo lo reconozco. Han pasado, frío, calor… y encima, frustrados.

¿De quién es la culpa? Pues del juez que no los deja investigar. Tiene abierta una pieza separada, pero sólo permite que se rastree, hacer agujeros donde sea, pero no se puede interrogar a nadie. ¿Así cómo se va a encontrar? Y cuando se pudo interrogar, ¿quién lo hizo en vez de los que investigaban? Pues los que estaban en los despachos, que fueron a ponerse las medallas y los sospechosos se la metieron doblada a todos.

¿Cómo es ahora su relación con la Policía? Bastante mala. Digo las cosas que nadie quiere escuchar, pero yo miro por mis intereses. Lo que pasa es que aquí hay mucho corporativismo, nadie reconoce sus errores, nadie dimite. Mire lo que ocurrió con los niños de Córdoba. Aquí se corre un tupido velo, que la gente se olvide de todo y ya está. Así funciona esto.

¿De dónde le nace la fuerza? De donde le nacería a cualquier padre; de querer saber qué ha pasado, encontrar dónde está y poder enterrarla. Ya no queremos nada más. Ni buscar más culpables, ni nada. Queremos hallar su cuerpo y hay mucha gente en la calle que sabe dónde está, pero no hay manera.

¿Cómo es posible? Por lo garantista del sistema, ante el que sin embargo nosotros estamos desamparados. El Tribunal de Estrasburgo rechazó nuestro recurso porque dijo que era una instancia para los acusados no para las víctimas. Me pregunto qué tribunal de derechos humanos es ése.

¿Es difícil creer en la Justicia? No existe, lo confirmo. Lo que dijo Pacheco… no. Lo siguiente.

¿Y en Dios? Ahora mismo me cuesta trabajo creer en él, pero imagino que le pasa a todo el que le ocurre una desgracia como ésta. Quieras o no, te sientes defraudado.

¿La palabra perdón a qué le suena? A hipocresía.

¿Se le ha pasado por la cabeza la venganza? Se le pasa a todo el mundo. Pero siempre he sido una persona de seguir las reglas del juego hasta el final. Yo no sé qué haré en el futuro. Si alguna vez cometo una locura, nadie podrá decir que antes no seguí las reglas. Aunque parece que esas reglas tienen trampas y están hechas para los tramposos. Si yo, que he tenido ocasión para ello, me hubiera cargado a Miguel en alguna de las veces que crucé con él por los juzgados, con la Ley y el Reglamento Penitenciario en la mano, hoy estaría ya en la calle.

Dicen que ha tenido ofertas para entrar en política. He tenido varias. De hecho, hace unos días un partido me ofreció ir de número dos por Madrid en las elecciones pasadas, pero lo rechacé. Ni era el momento ni yo estaba preparado. Con el tiempo no le voy a decir que no, porque estoy cansado de gritar en las puertas de los juzgados y sólo me queda hacerlo en el hemiciclo, que es donde se cambian las cosas.

¿Con qué sueña? Con descansar, que para nosotros será cuando encontremos a Marta y podamos enterrarla.

Entrevista a Antonio del Castillo, padre de Marta. Siete años han pasado ya del asesinato de la joven.

 

Fuente: El Mundo

Sobre Carlos Marcos

Carlos Marcos

Caballa con alma de comercial Junior, polivalente y creativo. Soy extrovertido y proactivo. Me gustan “mis churris”, el Marketing online y la publicidad. Soy Community Manager y Colaborador de la Revista Teleindiscreta.

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