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Quiero ser monja, el nuevo reality con aspirantes irreales

Quiero ser monja, el nuevo reality que no triunfará por la irrealidad de las aspirantes

¿Es 'Quiero ser monja' la mayor tomadura de pelo de la televisión?

‘Arucitys’, el programa de 8tv (cadena de la que Mediaset es accionista en un 40%), estuvo opinando sobre el estreno de ‘Quiero ser monja’, el reality de Cuatro en el que participa la congregación de Granada de Las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada.

Cinco veinteañeras españolas protagonizarán ‘Quiero ser monja’ en Cuatro. La “llamada” es “una luz”, “una señal que Dios hace” para consagrarse a él desde una comunidad religiosa, la misma que las cinco aspirantes que protagonizan el ‘docureality’ Quiero ser monja, que Cuatro estrenará en España, han sentido y cuyo camino explorarán ante las cámaras hasta decidir si la siguen. Es, “probablemente”, el formato “más espiritual” que nunca ha emitido una televisión, copia del que estrenó la cadena norteamericana Lifetime con el nombre The Sisterhood: becoming nuns y que hasta ahora solo se había hecho en Estados Unidos, explicó esta semana el director de Producción de Programas de Cuatro, Mariano Blanco.

El equipo de producción, una colaboración entre la cadena y Warner Bros ITP, contactó con parroquias, comunidades religiosas y congregaciones y acudió a encuentros para hacer el casting, una selección en la que han sido partícipes desde el principio los centros en los que se desarrolla el programa. “Son chicas de hoy en día, que están en la media de la experiencia vital que puede tener una chica de veintitantos. Incluso hay una que tiene novio y el programa le llega en un momento en que tiene que decidir si quiere más a Alberto o a Jesús”, detalla Blanco.

Quiero ser monja, tres comunidades muy diferentes.

¿Es 'Quiero ser monja' la mayor tomadura de pelo de la televisión?Las cinco pasaron seis semanas en tres comunidades muy diferentes en función de su nivel de “apertura” a la sociedad laica: una congregación dedicada a la enseñanza y a la cooperación, una que gestiona una casa-cuna con más de cien niños y otra con 500 años de historia de clausura. Las congregaciones, una en Madrid, otra en Granada y una tercera en Alicante, han sido “extremadamente generosas” y el único requisito que les han puesto para grabar los programas ha sido que tuvieran “el máximo respeto” a las normas y costumbres de las hermanas. “Ellas solo querían que el programa saliera bien y que quedaran reflejadas sus inquietudes, aunque, claro está, también consideran que es una oportunidad muy buena para difundir su tarea y, quizá, favorecer nuevas vocaciones”, dice Blanco. El programa refleja “muy bien” las emociones de las aspirantes, sus sensaciones y sus constantes “deliberaciones” sobre si quieren o no ser monjas. “El espectador apreciará un crescendo estupendo desde el punto de vista televisivo de cómo se va manifestando ‘la llamada’, de cómo va cambiando su relación con el mundo, y de cómo van despejando la incógnita sobre su futuro”, subraya Blanco. Es, añade, un espacio “muy realista, muy de verdad”, en el que la cadena se ha implicado también con cierta “espiritualidad”: “La verdad es que si ayudamos a arrojar luz, a que otras personas sientan una emoción parecida será magnífico”.

Quiero ser monja ¿placer o castigo?

¿Es 'Quiero ser monja' la mayor tomadura de pelo de la televisión?Si Quiero ser monja hubiese sido la opción de Televisión Española para la noche del domingo, ahora mismo medio país -entre los que me encuentro- estaría echando espuma por la boca. ‘¡Mirad cómo tratan de adoctrinarnos! ¡Lavado de imagen católico!’. Pero, claro, como ha sido en Cuatro, la cosa cambia. Es el mismo efecto simpatía que nos lleva a señalar con el dedo a Bertín Osborne, mientras pasamos por alto que los miembros masculinos del jurado de MasterChef babeasen delante una concursante en la primera gala del programa -con música sexy incluida y levantamiento picarón de cejas-. Si eso mismo lo hubiese hecho Osborne, estaríamos manifestándonos en la calle, pero como han sido los cocineros… Ay, cómo son estos chefs, no se les pasa una, qué bribones.

Todavía no he terminado de asumirlo ¿Es ‘Quiero ser monja’ la mayor tomadura de pelo de la televisión? ¿Es un placer o un castigo? ¿Un regalo que nos ha hecho la televisión o el principio de algo tremendamente perverso que se nos ha colado sin darnos cuenta? La premisa de partida es sencilla: cinco veinteañeras que han recibido ‘la llamada’ deciden iniciarse en el mundo religioso y se embarcan en una aventura de seis semanas por diversas congregaciones para averiguar si quieren ser monjas o prefieren continuar con su vida actual. Ante nosotros, un espectáculo como nunca habíamos visto. La llegada al convento, la adaptación a la vida monacal, los primeros problemas -¿sin móvil? ¿Sin maquillaje? ¿Con uniforme?-, las reflexiones de las aspirantes, algo tan ajeno al espectador medio que genera una fascinación casi hipnótica.

Quiero ser monja el nuevo reality de Mediaset en Cuatro

 

Fuente: El País

Sobre Carlos Marcos

Carlos Marcos
Caballa con alma de comercial Junior, polivalente y creativo. Soy extrovertido y proactivo. Me gustan "mis churris", el Marketing online y la publicidad. Soy Community Manager y Colaborador de la Revista Teleindiscreta.

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