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Rajoy ata la Legislatura y pasará a la ofensiva contra Cs

El guión se cumplió y los Presupuestos de 2018 recibieron ayer el necesario visto bueno del Congreso para no ser devueltos al Gobierno, pese a que el PNV se esforzara por mantener el misterio hasta el último momento. El Ejecutivo contó con el apoyo de Ciudadanos, PNV, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canarias, los 176 diputados que aseguraron
–con un voto de más a favor–, igual que en 2017, que ninguna de las secciones pudiera caer, tumbando todo el proyecto.

Antes de que los nacionalistas vascos confirmaran oficialmente el «sí» con el que contaban en el Ejecutivo, desde Moncloa anunciaron una comparecencia de Mariano Rajoy justo después de la votación del dictamen final. Así quedaba zanjado ese juego de deshojar la margarita con el que el PNV quiso, por puro tacticismo político, entretener a todos hasta el final. En el teatro público, hay que precisar, porque Rajoy, que ha estado encima de la negociación, sabía «desde hace tiempo» que el lío catalán y el artículo 155 de la Constitución no iban a pesar más que lo negociado con su socio presupuestario, o así lo contaban anoche desde el núcleo del Gobierno.

La aprobación de los Presupuestos da estabilidad política, pero también garantiza prácticamente que Rajoy pueda cumplir su deseo de finalizar la legislatura, e incluso apurar hasta 2020 para dejar grabado en su hoja de servicios el lema de que consiguió el objetivo de que haya 20 millones de personas trabajando en 2020. Ésta fue la gran promesa electoral con la que el PP se presentó a las generales anteriores y que espera que sea su principal carta de presentación en las siguientes, una de las bazas que le ayude a corregir parte del desgaste que le atribuyen la mayoría de las encuestas. Hoy hay serias dudas internas de que la economía sea suficiente como para contener el empuje de Ciudadanos, pero Rajoy continúa confiando inquebrantablemente en ella.

De momento, con los Presupuestos aprobados ayer, puede decirse que para Rajoy y para el PP empieza «una nueva etapa». O eso esperan en su organización política. El presidente del Gobierno ajustó anoche su discurso a rentabilizar el perfil de estadista, de presidente garante de la estabilidad y con capacidad de negociación. Ésta es una de las ventajas que le concede el hecho de que el Parlamento convalidara en un clima nada favorable sus cuentas para 2018. Pero en el PP están convencidos de que para que esa ventaja pueda mantenerse, este momento debe marcar un punto de inflexión en su estrategia política. Principalmente en la del Gobierno, esperan en el PP.

«Esto se tiene que aprovechar para corregir errores e imprimir un carácter más político al Gobierno para intentar salvar las autonómicas y municipales. ¿Se hará? Pues ya veremos…». El comentario viene de la dirección de unas de las organizaciones autonómicas del PP. Pero es un sentir bastante compartido por la mayoría de los «barones», aunque cada uno exprese esta demanda a su manera, y siempre, en esto también coinciden, al margen del discurso oficial.

La exigencia de corregir errores se concreta, como tantas otras veces se ha escuchado en las filas populares, en la reivindicación de que haya «algunos cambios y un cambio en la agenda informativa y política». Rajoy ha demostrado hasta ahora que no es amigo de cambios, y mucho menos en su Gabinete, aunque el PP no renuncia a la esperanza de que las candidaturas autonómicas y municipales muevan algo el banquillo.

Todo dependerá «de lo que apriete el zapato a partir de septiembre», sentenció ayer, simbólicamente, uno de los diputados que más legislaturas lleva a sus espaldas. El ritmo lo va a marcar la competencia con Ciudadanos, si consolidan la buena tendencia que les atribuyen los sondeos. Hoy en el PP no niegan que el partido de Albert Rivera está «muy fuerte», y con la misma contundencia dan por hecho en la dirección que de inmediato va a cambiar la actitud del PP con la formación naranja. Con los Presupuestos ya en el bolsillo, «va a haber mucha más dureza». Y no es que la relación sea en los últimos meses una balsa de aceite ni mucho menos. El Pleno del Congreso dejó ayer una imagen que resume al milímetro lo que hay y lo que cabe esperar ya del acuerdo entre el Gobierno y Ciudadanos con el que en teoría se sostiene esta legislatura. Al terminar la votación, y cuando la bancada popular aplaudía al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, éste se cruzó en una de las escaleras del Hemiciclo con Albert Rivera. Montoro subía, Rivera abandonaba el plenario. No hubo ni saludo.

Rajoy quitó importancia a ese simbólico gesto y prefirió incidir en que la aprobación de los Presupuestos es una garantía para el crecimiento económico y para mejorar la confianza exterior en España. Agradeció a cada uno de los partidos que le dieron su apoyo su decisión y puso en valor la importancia del acuerdo. «No ha sido fácil, ha sido difícil, pero creo que han hecho lo que tenían que hacer. Pueden sentirse legítimamente orgullosos·.

Asimismo, confirmó que su intención es convocar el Debate del Estado de la Nación el próximo mes, y también que cumplirá con su compromiso de reunir al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para analizar el nuevo modelo de financiación autonómica.



Fuente: La Razón

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