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Ramón Colom: “Espero que no vuelvan a rechazarme en la Academia de Cine”

Representa a los productores del cine español en tiempos de bonanza. El año 2016 cerrará con cifras nuevamente optimistas y Ramón Colom se felicita, aunque espera que el IVA cultural baje y la Academia de Cine abra sus puertas.

–Otro año exitoso para el cine español…

–Exacto. Estamos satisfechos porque los datos apuntan una serie de tendencias enormemente positivas. Por ejemplo, hay una que ya es tópica: por tercer año consecutivo la primera cinta en taquilla es española («Un monstruo viene a verme»), lo que significa que podemos ganar a las norteamericanas. Tenemos cuatro producciones españolas que superan el millón de euros de espectadores. Hace unos años había sólo un gran título en nuestro cine y luego nada más. Además, si haces un análisis descubres que estas películas tocan todos los géneros. Hace una década sólo triunfaba el terror. Hoy se han ampliado: drama, comedia, «thriller»… Salvo la ciencia ficción, que no se nos da bien por cuestión presupuestaria.

–Del fenómeno «Ocho apellidos vascos» (2014) se pensó que era algo coyuntural y que, tras él, las cifras de cuota de pantalla caerían nuevamente. Pero no ha sucedido. Y, de hecho, se van sumando películas a la «fiesta».

–Este año no sólo hemos tenido «Un monstruo viene a verme», sino «Palmeras en la nieve», que parece que ha brillado menos porque su carrera comercial empezó en 2015, pero con todo ha hecho 12 millones de euros e taquilla. Es importantísimo. Un drama histórico que ha funcionado muy bien de público, incluso a pesar de algunas críticas. Es interesante que el espectador sepa distinguir claramente entre lo que les gusta a los críticos y a ellos. Es algo positivo.

–¿Hubiera sido posible este cambio radical en imagen y cifras del cine español sin las grandes candenas de televisión?

–No. Está claro que se debe a la televisión y es algo que hay que reconocérselo. Cuando empezó la obligación por Ley de destinar un 5% de su presupuesto al cine español, la idea les molestó muchísimo porque creían que era «tirar» ese dinero. Pero ahora han encontrado un punto en el que el cine les resulta rentable también a ellos. Además, es importante que, aparte de producir bien las películas, hemos descubierto el excelente trabajo de promoción que se está haciendo de nuestro cine desde las televisiones.

–Hay quienes opinan que estas grandes producciones apoyadas por las televisiones «enmascaran» una industria medio-baja raquítica…

–No estoy de acuerdo. Si vas a la editorial, por ejemplo, descubrirás que tienen en el ránking de libros más vendidos varios títulos que venden muchísimo, y luego hay una inmensa cantidad que sacan al mercado que no son éxitos. Desde esa perspectiva yo creo que el resultado nunca puede ser tenido en cuenta únicamente por las listas. Hay que crear un caldo de cultivo. Si hablamos de fútbol, por ejemplo, salvo el Madrid y el Barcelona, parece que no hay nada más, pero hacen falta otros equipos para que se midan entre sí. En el cine pasa algo parecido. Cada uno tiene una escala de valores.

–Hay cada vez más voces oficiales que hablan de rebajar el IVA cultural. Pero también se apunta a que podría reducirlo en todos los ámbitos excepto en el cine.

–A nosotros no nos gusta este IVA porque los perjudicados son los espectadores directamente, no los productores. Eso sí, prefiero que le bajen el cultural a tres o cuatro ámbitos que no sean el cine a que se lo suban a otros que tienen uno más bajo. Aunque seamos los del cine los últimos de la lista, lo importante es que cuanto antes empiecen a bajarlo, mejor. Ya nos tocará a nosotros.

–¿Qué perspectivas hay de diálogo con el nuevo secretario de Estado, Fernando Benzo?

–Yo tengo un excelente «feeling» con él y ya lo tenía antes. Lo que queremos es ser mutuamente colaborativos. Su trabajo no encuentra sentido si no se relaciona con el nuestro, y viceversa. Yo quiero que nos escuchen, llevarnos bien y conseguir cosas.

–¿Cómo ve el «lío» constante en la Academia de Cine? Ahora, Yvonne Blake, la nueva presidenta, acusa a sus predecesores de falta de transparencia.

–La verdad es que no me entero de lo que pasa dentro. No es una excusa, sencillamente no sé de qué va.

–Quizás ése sea el problema: que Fapae no esté en la Academia.

–Precisamente, hace poco comí con Yvonne Blake y le dije: «Oye, yo no soy de la Academia, soy el presidente de los productores españoles, pero no estoy en la Academia». Y hoy (ayer) justo me ha llegado una invitación para que me haga miembro. Hace años hice una petición y me rechazaron. Lo tiene que decidir la Junta. Y no me gustaría que me volvieran a rechazar. Yo creo que en la Academia tiene que estar todo el mundo y diría que no únicamente los de un mismo oficio, sino que de todos los diferentes oficios del cine y de todas las edades. A mí me preocupa (y es una cosa que nos afecta a todos) que los más jóvenes parece que no se quieren incorporar a los diferentes organismos a los que pueden asociarse.

–Recientemente hemos sabido que Almodóvar no competirá al final por el Oscar. Hace tiempo que el cine español no está presente en la gala… ¿Influye en la imagen exterior de nuestra industria?

–Es muy importante estar allí, pero Juan Antonio Bayona subió a Twitter el otro día una foto que a mí me parece muy bonita e importante: una del hall de un cine en Nueva York con dos carteles, el de su película y de Almodóvar. Así que dos cintas españolas en un estreno comercial amplio en Estados Unidos coincidiendo es enormemente positivo. Yo siento que Almodóvar no haya llegado a la final, particularmente me gusta «Julieta» y se merecía estar allí. Pero hay que pensar no tanto en clave interna sino en lo que puede gustar en Hollywood. Hay que considerar películas que pueden funcionar y entender allí. Por lo demás, es complicado. Un amigo mío, Enrique Herreros, uno de los grandes periodistas históricos en Hollywood, me dio las claves y es que en el Oscar a Mejor película de habla no inglesa es una cinta que se ve poco entre los académicos. De hecho, la mayoría de los que van a verla son gente mayor que no trabaja y tiene más tiempo libre y está dispuesto a ir.

–Hablemos del supuesto boicot a «La Reina de España». ¿Ha sido maltratado Trueba?

–No me gusta que nadie boicotee a nadie, en cualquier orden de la vida. Hay gente que nos puede caer mejor o peor, pero en España existen personas a las que les cae una especie de estigma y tienen que llevarlo toda la vida. Ahora le ha tocado a Trueba, pero antes fueron otros, de derechas, de izquierdas o de centro… A las personas hay que criticarlas por lo que hacen, y ahí está la película de Trueba.

–Hace unos días se mostraba muy crítico en las redes sociales con la «ocupación yankee de las pantallas» españolas por parte de «Rogue One: Una historia de Star Wars». Ahí no se encuentran muy de acuerdo productores y exhibidores, que están encantados de esta «ocupación».

–Yo sí estoy en contra porque, para que mil pantallas se quedasen libres para proyectar «Rogue One», han desaparecido muchas películas y entre las que han desaparecido hay bastantes españolas. Esas cintas necesitaban de una carrera comercial para recaudar dinero y sufragar costes. Lo único que se ha conseguido es que «Rogue One» recaude 300 millones de dólares en su primer fin de semana, y esos 300 sólo sirven para que al presidente de Disney y sus ejecutivos les suba el bonus al final del año. Pero entre el bonus de Disney y la recaudacion de las cintas españolas, yo mato por las nuestras.



Fuente: La Razón

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