Siria: Los kurdosirios se acercan, de nuevo, a Estados Unidos

Siria: Los kurdosirios se acercan, de nuevo, a Estados Unidos


La ofensiva militar turca en Siria contra los kurdosirios, con el pretexto de crear una zona de seguridad, sigue dejando nuevas alianzas. Y no tan nuevas. La milicia liderada por kurdosirios, Fuerzas de Siria Democrática (FSD), anunció esta semana que volverá a trabajar junto a las fuerzas de Estados Unidos que permanecen en el país «para quedarse con el petróleo» y en la lucha contra el grupo yihadista Daesh. La nueva estrategia del presidente Donald Trump de centrarse en los pozos petrolíferos no convence al departamento de Defensa estadounidense, porque podría constituir un crimen de guerra, que busca cambiar el papel de las tropas ahora destinadas en diversos campos de petróleo.

La contrapartida que asegura ofrecer Washington a los kurdosirios es que las ganancias petrolíferas serán destinadas a ellos, a las FSD. Quizás sea la manera en la que EEUU recompense a los kurdosirios, aliados clave en la lucha contra Deash, a los que abandonó por completo cuando anunció la retirada de sus tropas de Siria y dio su apoyo tácito al presidente turco para que lanzara una campaña militar contra ellos. «Los ingresos de esto (el petróleo) no se destinarán a EEUU, sino a las FSD», dijo a periodistas el portavoz jefe del Pentágono, Jonathan Rath Hoffman. Esta nueva dinámica no convence del todo a los kurdosirios que bajó presión de Turquía, a los que acusa de buscar un cambio demográfico, reclaman que Washington detenga la ofensiva militar turca algo a Trump parece no interesarle.

La decisión de las FSD llegó después de que el régimen de Bachar al Asad, avalado por Rusia, ofreciera a los miembros de la alianza liderada por los kurdosirios que así lo deseen que se unan al Ejército leal al presidente, lo que fue rechazado por esa coalición. Aun así, el acercamiento que se ha producido entre el presidente sirio, Bachar al Asad, y las FSD supone un cambio de dinámicas que todavía traerá cola. Ambas partes sellaron en octubre un acuerdo para que Damasco desplegara tropas gubernamentales en las zonas bajo control kurdosirio en el noreste del país, donde establecieron una administración autónoma, y sirve para que el Gobierno recupere el control de todo el territorio paulatinamente. «El acuerdo es bueno y corta el camino al juego de Estados Unidos en el norte» de Siria y a otras propuestas para la «supervisión internacional» de esta región, dijo Al Asad. El líder sirio afirma que «la mayoría de los kurdos tenían una buena relación con el Estado» y pueden convivir con él, destacando que el Gobierno «respeta la diversidad y los derechos culturales», pero no las demandas separatistas.

La oposición interna en Estados Unidos mientras tanto avanza. Esta semana, además, el principal diplomático estadounidense sobre el terreno en el norte de Siria, William Roebuck, criticó a la administración Trump por no esforzarse más por evitar la ofensiva militar de Turquía allí el mes pasado, y dijo que los combatientes de las milicias respaldados por Turquía cometieron «crímenes de guerra y limpieza étnica», según un memo al que ha tenido acceso The New York Times.

Assad ha sobrevivido gracias al apoyo ruso e iraní, pero gobierna un país fracturado que tardará décadas en reconstruirse. Pero en el marco del memorando de entendimiento entre Rusia y Turquía firmado en Sochi el 22 de octubre por parte de los presidentes, Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan, respectivamente avanzan en una estrategia conjunta. El acuerdo prima sobre otro pacto sellado por Estados Unidos y Turquía para establecer una «zona de seguridad» en la frontera siria. El pacto ruso-turco establecía que, una vez retiradas las milicias kurdosirias de una franja de 30 kilómetros de profundidad desde la frontera turco-siria, Rusia y Turquía se encargarían de patrullar de manera conjunta una franja de 10 kilómetros de profundidad.

Ambos países lanzaron el viernes la tercera patrulla conjunta en el noreste de Siria, que cubrirán una zona de la frontera turco-siria que se extenderá a lo largo de más de 160 kilómetros, informó el Ministerio de Defensa ruso. El pasado día 1 de noviembre las unidades militares turcas y rusas iniciaron la primera patrulla conjunta en el noreste de Siria seguida por una el martes 5. La patrulla conjunta que se produce en una zona fronteriza situada a varias decenas de kilómetros al noreste de la localidad de Qamishli, la «capital» de las regiones kurdas en el noreste de Siria, recorrerá más de un centenar de kilómetros a lo largo de la frontera con Turquía y pasará por varias localidades hasta llegar a Derik al este del Éufrates.

Rusia, valedor del régimen sirio anunció el viernes que despliega helicópteros militares en el norte de Siria para hacer patrullas en la frontera con Turquía. Las aeronaves escoltarán al convoy de la Policía militar rusa y velarán por la seguridad en las zonas del patrullaje.

Putin aseguró el 22 de octubre que “Siria debe estar libre de la presencia militar extranjera ilegal”, dejando claro que la presencia militar de Estados Unidos y Turquía en Siria debe terminar. Para muchos analistas, Rusia es el único país que tiene la llave para resolver el atolladero en Siria. «La única parte interesada con la capacidad de imponer un acuerdo es Rusia, aunque Pax Russica no sería una tarea fácil», según escribe Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos, en IEMed.

Además, la Fuerza Aeroespacial de Rusia ha desplegado helicópteros militares en el norte de Siria para realizar patrullas aérea a diario en la zona de la frontera con Turquía, según ha informado la agencia de noticias rusa Sputnik. «Los vuelos se efectuarán diariamente en todas las rutas de patrullaje», ha explicado a la prensa el piloto militar ruso Dimitri Ivanov, antes de señalar que estas aeronaves escoltarán desde el aire a los vehículos de la Policía Militar rusa y velarán por la seguridad.

Al Asad cree que las tropas acabarán penetrando en todos los territorios y confía en que recuperar el control de la zona por completo, de forma gradual, y restablecer la situación anterior al estallido del conflicto en 2011, explicó Al Asad. Después de haber perdido el control de buena parte del país a manos de grupos rebeldes y yihadistas, además de las milicias kurdas, el régimen sirio se ve queda vez más fuerte.

Respecto a sus aliados internacionales, el presidente afirmó: «nosotros, los rusos y los iraníes estamos luchando una misma batalla militar y política», y en el marco de esa contienda van a lanzar la ofensiva definitiva sobre el último bastión rebelde de Siria, la provincia noroccidental de Idlib. En esa región, las tropas sirias han conquistado parte del territorio controlado por grupos opositores e islamistas, que se han visto arrinconados en este último reducto después de haber perdido las áreas que llegaron a controlar en otras partes de Siria.

El futuro puede estar justo en la cuestión iraní. Estados Unidos y Rusia también están interesados en contrarrestar la influencia de Teherán en Siria. Turquía puede jugar un papel primordial en potenciar esa alianza, casi natural. De ello se encargará el próximo miércoles 13 de noviembre el presidente Erdogan cuando se persone en Washington para mantener una reunión con su homólogo Trump. Una reunión de alto perfil a la que se han opuesto varios miembros del Congreso debido al ataque de Turquía contra los kurdos sirios.


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