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Tener bajos niveles de virus no es siempre lo mejor

Aunque pueda sonar contradictorio, tener niveles bajos de viremia cuando se sufre una enfermedad infecciosa –como la hepatitis C o el VIH– no siempre es beneficioso para la salud. Al menos así han concluído dos estudios, presentados esta misma semana en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI) celebrada en Boston (Estados Unidos), que han constatado cómo este hecho producía efectos negativos sobre la salud, lo que plantea una situación paradójica pues, hasta ahora, se suponía que esto era algo positivo.

«La idea es mantener los niveles de virus lo más bajo posible, y esto se ha asociado con mejor pronóstico en los pacientes», explica Enrique Bernal, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario Reina Sofía de Murcia. Sin embargo, un trabajo realizado por expertos del Grupo de Estudio del Sida (Gesida) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) –y que desarrollan su labor profesional en una decena de centros sanitarios españoles– ha puesto de manifiesto que la persistencia de bajos niveles de viremia (en concreto, en aquellos casos con una carga viral que osciló entre 200-499 copias del virus por mililitro de sangre) está fuertemente asociada a fracaso virológico y al desarrollo de sida o muerte.

«En nuestro estudio hemos demostrado que los pacientes que tienen más de 200 copias, en concreto entre 200 y 499, tienen más riesgo de eventos sida o muerte, también de fracasar al tratamiento antirretroviral (por encima de 500 copias ya se sabía que se asociaban a peor pronóstico). Sin embargo, parece que los pacientes que tienen entre 50 y 199 copias no tienen más riesgo de desarrollar estos eventos y se comportan clínicamente como los pacientes que tienen la carga viral del VIH por debajo de 50 copias. En definitiva, el trabajo a decir que hay que actuar con firmeza con aquellos pacientes cuyas viremias son superiores a 200 y que se puede ser más conservador o estar más “tranquilo” cuando estas cargas virales son inferiores a 200 copias», señala el experto.

Para su realización se analizaron adultos sin tratamiento previo con antirretrovirales de una cohorte de 5.986 pacientes, que iniciaron este tipo de terapia de 2004 a 2015 y lograron una carga viral menor o igual a 50 copias/ml dentro de los 3-9 meses posteriores a al inicio del tratamiento.

Lo curioso es que otro ensayo, presentado también en la que es considerada la principal reunión científica sobre el VIH/sida del mundo, ha puesto de manifiesto que, en el caso de pacientes coinfectados por el virus de la hepatitis C (VHC) y el VIH, la erradicación del primero puede tener, a medio plazo, un efecto negativo al favorecer un incremento del riesgo de padecer un evento cardiovascular, así como de ateroesclerosis.

El trabajo, un estudio prospectivo multicéntrico realizado también por Gesida en 14 centros hospitalarios en España con pacientes coinfectados con ambos virus que iniciaron terapia contra el primero, constata que los que lograron tener una carga viral indetectable –que representa, en la práctica, la erradicación de la hepatitis– se relacionó con un aumento estadísticamente significativo del riesgo cardiovascular en la escala de Framingham, que permite estimar el riesgo que tiene una persona de sufrir una enfermedad cardiovascular en un período de 10 años. En los pacientes que no alcanzaron la carga viral indetectable no se registró un aumento en dicha escala.

«El aumento del riesgo cardiovascular sólo se ha visto en el estudio liderado por el doctor Juan Berenguer. Este hallazgo no se esperaba. El VHC normalmente se asocia a este hecho y uno espera que, cuando se trate y cure, el riesgo baje. Sin embargo, han visto todo lo contrario, que aumenta y lo hace porque se eleva el colesterol LDL (el colesterol malo de toda la vida)», asegura Bernal. De hecho, hasta la fecha, otros estudios realizados por expertos de Gesida han demostrado que la erradicación del VHC en pacientes coinfectados con VIH se asociaba con efectos positivos como una reducción en el riesgo de diabetes e insuficiencia renal. Pero los resultados de este nuevo trabajo indican que la supresión del VHC tras el tratamiento no se asocia, a medio plazo, con una disminución del riesgo cardiovascular ni con una mejoría de la arteriosclerosis, sino todo lo contrario. En él los pacientes con carga viral indetectable el incremento del riesgo cardiovascular fue impulsado por el aumento del colesterol LDL sérico (lipoproteína de baja densidad, conocido popularmente como «colesterol malo»).

Según diversos ensayos clínicos, un nivel más alto de colesterol LDL implica una mejor respuesta al tratamiento anti-VHC en pacientes coinfectados por VIH/VHC. Esto se debe al hecho de que el receptor celular del colesterol LDL también funciona como receptor para la hepatitis C, de modo que se produce una competencia por acceder al mismo. De esta manera, unos mayores niveles de colesterol LDL favorecen una menor unión del virus de la hepatitis a las células.



Fuente: La Razón

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