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Un par de golpes en el capó pueden salvar la vida a uno de esos gatos que se esconden en el motor de los coches

Seguro que por ahí debajo pasa una tubería de agua caliente.

Cualquiera que haya vivido con un gato (porque a un gato no se le tiene salvo en los papeles), sabe que son animales que buscan el calor. Duermen muchas horas al día y en invierno gustan de hacerlo en los lugares más cálidos de la casa. Son especialistas en encontrar las zonas del suelo sobre las que pasan las tuberías, los rincones mullidos más cercanos a los radiadores, la esquina de la terraza o del patio mejor caldeadita por el sol y el regazo más acogedor.

Esa búsqueda de lugares confortables y cálidos choca con esa extendida y falsa creencia (no me cansaré de decirlo) de que los gatos se las apañan bien en la calle. Los gatos no son capaces de vivir en la calle, como mucho sobrevivirán unos pocos años hasta que una enfermedad o un accidente acabe con su vida prematuramente. Es así especialmente con aquellos que han sido gatos caseros. Y uno de esos accidentes, uno de los más frecuentes, sucede con el frío y los coches.

Un coche aparcado en la calle conserva el calor de haber estado en funcionamiento más tiempo del que parece. Un calor que invita a los gatos que malviven en la calle a buscar refugio sobre sus ruedas, incluso dentro del motor. Y ahí duermen. Pese a que son animales a los que les gusta estar limpios, sacrifican el llenarse de grasa y suciedad a cambio de estar calientes.

Los accidentes llegan cuando están profundamente dormidos, no sabemos que hay un gato en el interior de nuestro coche, y arrancamos. Las heridas, quemaduras y atropellos son frecuentes. Son especialmente vulnerables los animales enfermos, los cachorros y los más mayores.

Por eso por estas fechas, todos los años, son muchos, también la Policía y la Guardia Civil, los que recuerdan la necesidad de dar un par de golpecitos al capó del coche antes de arrancar.

No cuesta nada, ni siquiera en tiempo, y podemos salvar una vida.

Gus, esa belleza de un blanco inmaculado y ojos azules, es además un gato extremadamente cariñoso al que le encanta la compañía de humanos. Tuvo la mala suerte de caer en manos de una mujer enferma con Síndrome de Noé, pero no sufre ninguna secuela física ni mental. Se lleva bien con otros gatos.

Está en Murcia pero se envía a otras provincias. Se entrega con chip, vacuna, cartilla, desparasitado y castrado.

Contacto Para tener más información o adoptarle: www.equipobastet.com/contacto



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Fuente: 20 Minutos

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